Cali vive horas de conmoción. Un poderoso atentado con camión bomba golpeó hoy la Base Aérea Marco Fidel Suárez, dejando al menos 5 personas muertas y 36 heridas, según fuentes oficiales Testigos describen escenas de caos, vidrios y escombros por los cuatro vientos
Detalles del ataque:
El atentado tuvo lugar cerca de la escuela militar de aviación, en una zona urbana densamente transitada
El presidente Gustavo Petro calificó el ataque como una “reacción terrorista” de las disidencias del Estado Mayor Central (EMC), filiadas a las FARC, y vinculadas a alias “Iván Mordisco”
En paralelo, otro ataque violento derribó un helicóptero policial en Antioquia, con 12 policías muertos, lo que evidencia una espiral de violencia coordinada.

Respuesta institucional:
El alcalde de Cali, Alejandro Éder, ordenó la militarización inmediata de la ciudad, reforzando presencia policial en puntos estratégicos y anunció una recompensa de hasta 400 millones de pesos (aprox. US$90 000) para información que permita capturar a los responsables
Se activó un Puesto de Mando Unificado (PMU) para coordinar atención médica, respuesta policial y control de la zona afectada
Una ofensiva terrorista y sanitaria
Este hecho grave se añade a una ola de violencia que azota al país. Las autoridades estiman que el ataque fue una represalia por operaciones militares exitosas contra estructuras narcoterroristas en el Cauca Por su parte, organismos de salud y rescate se encuentran en máxima alerta para atender a los heridos y contener daños materiales
Este ataque no solo representa una amenaza a la seguridad nacional, sino también un golpe a la tranquilidad de los caleños. La ciudad, ya ensombrecida por los últimos hechos de violencia, ahora enfrenta un desafío mayor ante estas acciones coordinadas que buscan sembrar terror.