Ir al contenido principal

Info News

Trump utiliza una canción de Bad Bunny para promocionar al ICE y reaviva el debate sobre el uso de música en campañas políticas

Comparte esta entrada en...

WASHINGTON, Estados Unidos. La utilización de una canción del artista puertorriqueño Bad Bunny en un video difundido por la Casa Blanca para promocionar los resultados de la política migratoria del presidente Donald Trump volvió a colocar sobre la mesa un viejo conflicto entre el mundo de la música y la política: el uso de obras protegidas por derechos de autor sin el consentimiento de sus creadores.

La controversia comenzó luego de que la cuenta oficial de la Casa Blanca en TikTok publicara un video en el que se exaltan las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), organismo encargado de ejecutar gran parte de la política de deportaciones impulsada por la administración republicana.

El material audiovisual fue acompañado inicialmente por “La Mudanza”, una de las canciones más populares del más reciente álbum de Bad Bunny, Debí Tirar Más Fotos. Sin embargo, pocas horas después de su publicación, TikTok eliminó el audio del video, que permanece disponible en la plataforma, pero completamente en silencio.

Un mensaje opuesto al del artista

El caso llamó especialmente la atención porque Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, se ha convertido durante los últimos años en una de las voces más críticas de las políticas migratorias estadounidenses.

El cantante ha defendido públicamente los derechos de los inmigrantes latinoamericanos, ha cuestionado las deportaciones masivas impulsadas por Trump y ha utilizado reiteradamente su música para denunciar la discriminación, la gentrificación y la pérdida de identidad cultural de Puerto Rico.

Paradójicamente, el video de la Casa Blanca toma precisamente una canción del artista para ilustrar imágenes de agentes del ICE realizando arrestos, mostrando personas esposadas y detenidas mientras la letra original dice:

“Un aplauso pa’ mami y papi, porque en verdad rompieron.”

En la versión publicada por la Casa Blanca, esa frase aparece traducida al inglés con un sentido completamente diferente:

“Un aplauso para Donald J. Trump porque realmente arrasó.”

Mientras avanza el video aparecen imágenes de inmigrantes detenidos y primeros planos de personas esposadas, mientras que los rostros de los agentes federales permanecen ocultos.

La publicación generó miles de comentarios críticos en redes sociales, donde numerosos usuarios calificaron el contenido como una forma de propaganda política utilizando una obra cuyo autor mantiene una postura totalmente opuesta.

TikTok elimina el audio

Aunque ni Bad Bunny ni su equipo de representantes emitieron hasta el momento un comunicado oficial, el audio fue retirado por TikTok poco después de que el video comenzara a viralizarse.

La plataforma no explicó públicamente las razones de la decisión, aunque especialistas consideran que podría estar relacionada con cuestiones de derechos de autor.

El episodio abrió nuevamente el debate sobre si una institución gubernamental puede utilizar música comercial protegida sin contar con autorización expresa del titular de los derechos.

¿Puede la Casa Blanca usar una canción sin permiso?

Medios estadounidenses como Miami Diario señalaron que, bajo la legislación norteamericana, normalmente se requieren dos autorizaciones distintas para utilizar una canción en un video:

  • La licencia de sincronización correspondiente a la composición musical.
  • La autorización para utilizar la grabación original.

Hasta el momento no existe información pública que confirme que la Casa Blanca haya obtenido dichos permisos para utilizar La Mudanza.

Expertos recuerdan además que el Gobierno federal estadounidense no posee una excepción automática en materia de derechos de autor.

En caso de comprobarse un uso no autorizado, los titulares de la obra podrían iniciar una demanda ante la U.S. Court of Federal Claims, tribunal competente para este tipo de litigios cuando el demandado es el Estado federal.

No obstante, existe una diferencia importante respecto de una demanda convencional: ese tribunal únicamente puede conceder compensaciones económicas y no tiene facultades para ordenar la eliminación inmediata del contenido ni impedir futuros usos mediante medidas cautelares.

Bad Bunny y Trump: una relación marcada por los enfrentamientos

La polémica también revive la tensa relación entre el cantante y el mandatario estadounidense.

Durante la campaña presidencial y posteriormente desde la Casa Blanca, Trump ha mantenido un discurso favorable al endurecimiento de las políticas migratorias y a la realización de deportaciones masivas.

Bad Bunny, por el contrario, se convirtió en uno de los artistas latinos más críticos de esas medidas.

Su más reciente producción musical, Debí Tirar Más Fotos, constituye un homenaje a Puerto Rico y una defensa de su identidad cultural frente a la gentrificación y los cambios sociales que afectan a la isla.

Canciones como Lo que le pasó a Hawaii establecen paralelismos entre la historia hawaiana y la realidad puertorriqueña, denunciando procesos de desplazamiento poblacional y pérdida del patrimonio local.

El artista también fue protagonista del espectáculo de medio tiempo del último Super Bowl, donde interpretó sus canciones íntegramente en español y reivindicó la diversidad cultural, una actuación que Trump calificó posteriormente como “uno de los peores espectáculos de la historia”.

No es la primera vez

El uso de música sin autorización en actos políticos ha generado numerosos conflictos durante las últimas décadas, especialmente en Estados Unidos.

Entre los casos más conocidos figuran:

  • Neil Young, quien demandó a Donald Trump en 2020 para impedir que utilizara sus canciones durante actos de campaña.
  • The Rolling Stones, que enviaron advertencias legales por el uso reiterado de sus temas.
  • Los herederos de Leonard Cohen, quienes analizaron acciones legales después de que sonara Hallelujah durante la Convención Nacional Republicana.
  • R.E.M., cuyos integrantes calificaron a Trump de “estafador” al exigirle que dejara de utilizar su música.
  • Los herederos de Isaac Hayes, Eddy Grant y The White Stripes, que también promovieron reclamos similares.

La problemática, sin embargo, trasciende a Trump.

En 2008, el cantante Sam Moore pidió al entonces candidato Barack Obama que dejara de utilizar Hold On, I’m Comin’.

Décadas antes, Bobby McFerrin rechazó que el entonces vicepresidente George H. W. Bush empleara Don’t Worry, Be Happy como lema de campaña.

Incluso la banda sueca ABBA envió una carta de cese y desistimiento al fallecido senador John McCain por utilizar su música en actos proselitistas.

En 2020, figuras como Mick Jagger, Keith Richards, Green Day, Lorde, Blondie, Pearl Jam, Courtney Love, Elvis Costello y Panic! At The Disco firmaron una carta abierta reclamando el respeto a los derechos de los músicos frente al uso político de sus obras.

El antecedente de Javier Milei y La Renga

En América del Sur, uno de los episodios más recordados involucra al presidente argentino Javier Milei y la banda La Renga.

Desde sus primeras campañas electorales, Milei adoptó la canción Panic Show como himno político debido a la referencia al “león”, símbolo con el que el mandatario se identifica.

La banda manifestó públicamente su rechazo, sosteniendo que cualquier persona puede escuchar sus canciones, pero que utilizarlas para beneficio político constituye un uso indebido.

Pese a los reclamos, Milei continuó empleando el tema incluso el día de su asunción presidencial.

El conflicto escaló durante distintos recitales de La Renga, donde el cantante Gustavo “Chizzo” Nápoli dedicó mensajes directos al mandatario e incluso acusó públicamente al presidente de apropiarse de la obra para respaldar ideas con las que el grupo no comparte.

Casos en Brasil y Chile

La tensión entre artistas y dirigentes políticos también ha tenido episodios relevantes en otros países de la región.

En Brasil, la cantante Daniela Mercury presentó acciones judiciales contra el diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, tras la difusión de informaciones falsas relacionadas con la artista.

En Chile, integrantes de Los Prisioneros cuestionaron duramente el uso de sus canciones por candidatos políticos sin autorización, especialmente durante campañas electorales, insistiendo en que las obras musicales no deben utilizarse como herramienta de propaganda sin el consentimiento de sus autores.

Un debate que continúa abierto

El caso protagonizado por la Casa Blanca y Bad Bunny vuelve a poner de manifiesto la compleja relación entre la política, la propiedad intelectual y la libertad de expresión.

Aunque las campañas y gobiernos suelen recurrir a canciones populares para conectar emocionalmente con el público, numerosos artistas consideran que esa utilización puede interpretarse como un respaldo político que nunca otorgaron.

Mientras TikTok mantiene silenciado el video oficial y Bad Bunny aún no se pronuncia sobre el episodio, el debate sobre los límites legales y éticos del uso de música en la comunicación política vuelve a ocupar un lugar central tanto en la industria musical como en el ámbito jurídico estadounidense.

Comparte esta entrada en...
Dejanos un comentario...