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Tensión en Medio Oriente pone a prueba la resiliencia de la economía de Estados Unidos

El conflicto entre Estados Unidos e Irán y el impacto en el suministro global de petróleo reavivaron los temores de una desaceleración económica. Aunque analistas advierten sobre un mayor riesgo de recesión, la mayoría de los economistas considera que la mayor economía del mundo aún tiene margen para resistir el shock energético.

La economía de Estados Unidos ha demostrado en los últimos años una notable capacidad de resistencia frente a diversos desafíos: la inflación histórica durante la pandemia, el aumento del precio de los combustibles hasta cerca de US$ 5 por galón, una desaceleración en el mercado laboral y la agresiva política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos para contener la inflación.

Sin embargo, el escenario actual presenta una nueva prueba para la economía estadounidense: el impacto de un conflicto bélico en Medio Oriente.

La guerra con Irán ha provocado una fuerte interrupción en el suministro mundial de petróleo —considerada por analistas como una de las más grandes de la historia reciente— lo que generó un aumento en los precios de la energía y elevó el costo de productos y servicios que dependen del combustible, desde la gasolina y el diésel hasta el combustible de aviación.

Ante este panorama, economistas advierten que el conflicto incrementó el riesgo de una recesión, especialmente si la crisis se prolonga.

“Estados Unidos está y ha estado al borde de una recesión desde hace bastante tiempo. Solo se necesita un factor para desatarla. ¿Podría el petróleo hacerlo? Absolutamente”, señaló Justin Wolfers, profesor de economía de la Universidad de Michigan.

Buques de carga y petroleros se ven frente a la ciudad costera de Fujairah, en el estrecho de Ormuz, en el norte del Emirato, el 25 de febrero.

Riesgo creciente, pero sin señales de colapso

A pesar de las advertencias, la mayoría de los especialistas no prevé una recesión inmediata. Aunque el mercado bursátil ha registrado retrocesos, estos aún no reflejan el nivel de caída que normalmente anticiparía una contracción económica severa.

La tensión en el Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo, ha sido uno de los factores que disparó la preocupación de los mercados.

Según el mercado de predicciones Kalshi, las probabilidades de una recesión en 2026 aumentaron hasta 35 % cuando el petróleo estadounidense alcanzó brevemente los US$ 119 por barril a comienzos de la semana. La cifra representa un fuerte incremento respecto al 20 % estimado a principios de febrero, antes del despliegue militar estadounidense en la región.

Para Joe Brusuelas, economista jefe de EE.UU. en RSM, el riesgo aumentó, aunque la economía estadounidense todavía posee capacidad para absorber el impacto.

“Estados Unidos es una economía dinámica y resiliente de unos US$ 30 billones. Tiene margen para soportar un shock petrolero”, afirmó.

El especialista señala que algunos indicadores críticos que podrían empujar a una recesión serían un precio del petróleo cercano a US$ 125 por barril, gasolina por encima de US$ 4,25 por galón y una inflación anual cercana al 4 %.

Presión sobre el gasto de los consumidores

Uno de los efectos más inmediatos ya se observa en las estaciones de servicio. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos subió 50 centavos, pasando de US$ 2,98 por galón antes del inicio del conflicto a US$ 3,48.

“La rapidez con la que el aumento llegó a las gasolineras sorprendió a los consumidores”, explicó Diane Swonk, economista jefe de KPMG.

Según Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, cada incremento sostenido de US$ 10 en el precio del barril podría representar un gasto adicional cercano a US$ 450 al año para el hogar promedio estadounidense.

Este impacto es particularmente relevante porque la economía de Estados Unidos depende en gran medida del consumo interno. Si los hogares reducen gastos en compras, viajes o restaurantes, las empresas podrían responder con recortes de empleo, generando un círculo negativo que podría desembocar en una recesión.

Un mercado laboral más frágil

A diferencia de 2022, cuando el aumento del precio del petróleo coincidió con un fuerte crecimiento del empleo tras la invasión rusa de Ucrania, el mercado laboral actual muestra señales de debilidad.

Durante 2025, la economía estadounidense generó apenas 116.000 nuevos empleos, el nivel más bajo fuera de una recesión desde 2002. Además, se registraron pérdidas de empleo en cinco de los últimos nueve meses.

Para David Kelly, estratega global jefe de JPMorgan Asset Management, la combinación de pérdida de empleos y aumento del combustible representa un “doble golpe” para la economía.

Aun así, Kelly considera que Estados Unidos podría superar la situación, en parte gracias a estímulos fiscales vinculados a la ley económica impulsada por el presidente Donald Trump, conocida como “One Big Beautiful Bill”, que prevé mayores reembolsos de impuestos para las familias.

El riesgo de un efecto en los mercados financieros

Otro factor de preocupación es que el aumento del precio del petróleo provoque una caída significativa en la bolsa. Un descenso del 20 % desde los máximos recientes podría afectar especialmente a los hogares con mayores ingresos, cuyo gasto sostiene buena parte del consumo.

Según Ed Yardeni, presidente de Yardeni Research, incluso con precios cercanos a US$ 100 por barril, una caída en los mercados podría impactar negativamente en el gasto de los consumidores más acomodados.

El analista elevó recientemente la probabilidad de un colapso del mercado acompañado de recesión del 5 % al 20 %.

Señales de alivio en el precio del petróleo

A pesar de la tensión, los precios del petróleo retrocedieron desde los picos iniciales. Tras alcanzar los US$ 119 por barril, el crudo estadounidense cayó hasta cerca de US$ 92, lo que ayudó a calmar parcialmente a los inversores.

Además, Estados Unidos se ha convertido en exportador neto de energía, lo que reduce su dependencia del petróleo extranjero y permite que algunos sectores —como las industrias del gas y del petróleo— se beneficien de los precios elevados.

Para Glenn Hubbard, ex asesor económico del presidente George W. Bush y profesor de la Columbia Business School, el conflicto aumenta la incertidumbre, pero no necesariamente conducirá a una recesión.

“Este episodio eleva los riesgos, pero no veo que necesariamente lleve a una contracción económica”, concluyó.