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Ryanair: investigan por qué se rompió la pala del motor que provocó una violenta descompresión y casi expulsó a un pasajero del avión

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La investigación sobre el grave incidente registrado en un vuelo de Ryanair avanza con nuevos elementos que permiten reconstruir con mayor precisión qué ocurrió dentro y fuera de la aeronave. Las autoridades ya lograron establecer que la ventanilla junto a la que viajaba un pasajero de 61 años no se rompió de manera espontánea: fue alcanzada por fragmentos procedentes del motor derecho después de que una de sus palas se fracturara en pleno vuelo.

El impacto provocó una descompresión repentina de la cabina y el pasajero quedó parcialmente atrapado en la abertura, en una escena de enorme tensión. Otros viajeros consiguieron sujetarlo y evitar que fuera expulsado completamente de la aeronave.

Ahora, la principal incógnita de los investigadores ya no es qué destruyó la ventanilla, sino qué provocó la rotura de la pala del motor. Sobre este punto se analizan principalmente dos posibilidades: un impacto con aves u otro objeto extraño y la existencia de un posible daño previo o deterioro estructural de la pieza.

El incidente ocurrió pocos minutos después del despegue

El episodio se produjo el 10 de julio de 2026 en el vuelo FR1879, operado por Malta Air para Ryanair. El Boeing 737-800 había despegado desde Tesalónica, Grecia, con destino a Memmingen, Alemania, con 149 pasajeros a bordo, además de la tripulación.

Durante la fase inicial del vuelo comenzaron a percibirse vibraciones procedentes del motor derecho. Según la reconstrucción preliminar de los investigadores, aproximadamente nueve minutos después del inicio del despegue se escuchó un fuerte estruendo.

Posteriormente se constató que varias palas del ventilador del motor habían sufrido daños y que al menos una de ellas se había fracturado.

Parte de los restos desprendidos salió despedida hacia el fuselaje del avión. Uno de esos fragmentos golpeó directamente una de las ventanillas de la cabina de pasajeros, situada en la fila 11.

El golpe fue suficientemente fuerte como para destruir la estructura de la ventana y generar una abertura hacia el exterior.

Fue en ese momento cuando comenzó una rápida pérdida de presión.

Un pasajero quedó parcialmente fuera del avión

La ruptura de la ventanilla generó una violenta corriente de aire hacia el exterior de la aeronave.

El pasajero de 61 años que se encontraba sentado junto a la abertura fue desplazado violentamente hacia la ventana y parte de su cuerpo quedó fuera de la cabina.

Otros pasajeros reaccionaron rápidamente y lograron sujetarlo, evitando que fuera expulsado completamente.

La situación provocó escenas de pánico dentro del avión mientras descendían las máscaras de oxígeno y la tripulación intentaba controlar la emergencia.

El hombre sufrió lesiones en el cuello y los hombros, además de quemaduras causadas por la fricción. Un médico que viajaba como pasajero pudo asistirlo durante la emergencia.

Pese a la gravedad del incidente, la tripulación consiguió mantener el control de la aeronave y realizar las maniobras necesarias para efectuar un aterrizaje seguro.

Qué significa realmente que el pasajero haya sido “succionado”

Las primeras informaciones sobre el incidente generaron confusión debido a que varios titulares afirmaron que el pasajero había sido “succionado”.

Sin embargo, el hombre no fue aspirado por el motor.

Lo ocurrido estuvo relacionado con la diferencia de presión entre el interior y el exterior del avión.

Cuando una aeronave vuela a gran altitud, la cabina se mantiene artificialmente presurizada para que los pasajeros puedan respirar en condiciones similares a las que existen a una altitud mucho menor.

Si aparece repentinamente una abertura importante en el fuselaje, el aire presurizado del interior intenta escapar rápidamente hacia el exterior.

Ese movimiento extremadamente rápido de aire puede arrastrar personas u objetos cercanos hacia la abertura.

Eso es precisamente lo que ocurrió en este caso.

La cadena del accidente comienza a quedar clara

Los investigadores ya consiguieron establecer prácticamente toda la secuencia del incidente.

Una pala del ventilador del motor derecho se fracturó.

Posteriormente, algunos fragmentos del motor salieron despedidos.

Esos restos impactaron contra el fuselaje.

Uno de ellos destruyó una ventanilla.

La ruptura provocó una descompresión de la cabina.

Finalmente, el pasajero sentado junto a esa ventana fue arrastrado parcialmente hacia el exterior.

Sin embargo, todavía existe una pregunta fundamental que permanece sin respuesta: ¿por qué se rompió la pala del motor?

Responder esa pregunta será determinante para establecer la causa definitiva del accidente.

Primera hipótesis: un impacto con aves

Una de las líneas de investigación que ha cobrado mayor relevancia es la posibilidad de que el motor haya sufrido un impacto con aves.

Durante la inspección realizada posteriormente, los investigadores encontraron restos biológicos compatibles con aves dentro del motor.

Este hallazgo resulta particularmente importante debido a los antecedentes registrados en esa misma unidad.

En los 12 meses anteriores al incidente, las tripulaciones habían reportado cuatro posibles episodios relacionados con impactos de aves en ese motor.

En al menos dos de esas ocasiones se habrían encontrado restos de aves.

Los investigadores deberán determinar ahora si alguno de esos acontecimientos produjo daños acumulativos que posteriormente pudieron contribuir a la fractura de la pala.

También existe la posibilidad de que un nuevo impacto ocurrido durante el vuelo del 10 de julio haya desencadenado directamente la falla.

Sin embargo, la presencia de restos de aves dentro del motor no demuestra automáticamente que esa haya sido la causa del accidente.

Será necesario realizar análisis técnicos y metalúrgicos para establecer si el daño observado en la pala coincide con el que normalmente produciría un impacto externo.

Segunda hipótesis: fatiga o daño previo en la pala

La otra gran posibilidad es que la pala ya presentara algún tipo de daño estructural antes del vuelo.

Las palas de los motores de aviación están sometidas constantemente a enormes fuerzas centrífugas, temperaturas elevadas, vibraciones y miles de ciclos de funcionamiento.

Por ese motivo son inspeccionadas periódicamente mediante diferentes técnicas diseñadas para detectar fisuras o defectos internos.

En este caso, los registros disponibles indican que las palas del motor habían sido examinadas mediante ultrasonido en noviembre de 2025 y nuevamente en mayo de 2026.

Es decir, la última revisión se había realizado aproximadamente dos meses antes del accidente.

En aquellas inspecciones no se habrían detectado anomalías significativas.

Ahora los investigadores deberán analizar no solamente los resultados de esas revisiones, sino también cómo fueron efectuadas y si existía algún tipo de daño extremadamente pequeño que pudiera haber pasado inadvertido.

También se intentará determinar si los anteriores impactos con aves pudieron haber debilitado progresivamente la estructura de la pala.

Una pequeña fisura interna puede crecer lentamente después de cientos de horas de funcionamiento hasta alcanzar un punto en el que la pieza finalmente se rompe.

Por el momento, no existe una conclusión definitiva que permita afirmar que esto ocurrió.

Ryanair habló inicialmente de un posible objeto extraño

Tras el incidente, el director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, señaló públicamente que los primeros indicios apuntaban a posibles daños provocados por un objeto extraño.

Sin embargo, los organismos responsables de la investigación insistieron en que todavía era demasiado pronto para determinar una causa.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, conocida como NTSB, mantiene abierta la investigación y continúa analizando todos los escenarios posibles.

Esto significa que todavía no se puede atribuir oficialmente el accidente a un ave, un problema de mantenimiento o un defecto estructural.

Un accidente que recuerda a una tragedia ocurrida en 2018

El episodio también llamó especialmente la atención de los investigadores debido a sus similitudes con otro accidente registrado años atrás.

En abril de 2018, un Boeing 737 de Southwest Airlines sufrió una falla en uno de sus motores durante un vuelo en Estados Unidos.

Una pala del ventilador se fracturó y provocó que partes del motor se desprendieran.

Uno de los fragmentos impactó contra una ventanilla de la cabina.

La ventana se rompió y una pasajera quedó parcialmente fuera del avión debido a la descompresión.

Otros pasajeros intentaron sujetarla, pero la mujer sufrió graves lesiones y posteriormente falleció.

Aquel accidente llevó a las autoridades aeronáuticas y fabricantes a revisar los sistemas de protección alrededor de determinados motores utilizados en los Boeing 737.

Las similitudes con el reciente incidente de Ryanair hacen que los especialistas estén comparando ambos casos cuidadosamente.

También se analiza la protección de los motores

Después de incidentes anteriores relacionados con roturas de palas, las autoridades estadounidenses comenzaron a exigir modificaciones en determinadas partes de las cubiertas de algunos motores.

El objetivo de estas modificaciones es contener mejor los fragmentos en caso de una falla interna.

En condiciones ideales, si una pala se rompe, las estructuras que rodean el motor deben impedir que los restos salgan despedidos hacia el fuselaje.

En el accidente del vuelo de Ryanair, al menos un fragmento logró escapar de esa zona y alcanzar directamente la cabina.

El Boeing 737 involucrado todavía no había recibido todas las modificaciones establecidas en nuevas directivas estadounidenses.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que la compañía estuviera operando el avión de manera irregular.

Las aerolíneas cuentan con un plazo determinado para implementar esos cambios y, según las normas actuales, la fecha límite se extiende hasta julio de 2028.

El nuevo accidente podría generar presión para revisar esos plazos o acelerar las modificaciones pendientes.

¿Hubo una falla de mantenimiento?

Hasta el momento no existen pruebas suficientes para señalar directamente a Ryanair o Malta Air por un problema de mantenimiento.

Los registros conocidos hasta ahora indican que las revisiones obligatorias del motor y las palas habían sido realizadas.

Además, las inspecciones ultrasónicas anteriores no habían encontrado defectos que obligaran a retirar las piezas.

Sin embargo, este aspecto seguirá siendo investigado.

Los especialistas analizarán cada uno de los antecedentes del motor, incluyendo las reparaciones realizadas, las horas de funcionamiento, los ciclos acumulados, los anteriores impactos con aves y los procedimientos utilizados durante las inspecciones.

También se examinarán los fragmentos recuperados utilizando técnicas metalúrgicas de laboratorio.

Las características microscópicas de una fractura pueden revelar información fundamental.

Por ejemplo, los expertos pueden determinar si una pieza se rompió repentinamente debido a un golpe o si existía una fisura que llevaba creciendo durante semanas, meses o incluso años.

Boeing y el fabricante del motor colaboran con la investigación

Boeing está participando en el proceso junto con CFM International, fabricante del motor utilizado por la aeronave.

La investigación incluye diferentes organismos y especialistas técnicos que intentarán reconstruir la secuencia completa de la falla.

Entre los elementos que serán analizados se encuentran los restos del motor, las grabaciones de la cabina, los datos del vuelo, los registros de mantenimiento, las inspecciones anteriores y los fragmentos recuperados después del aterrizaje.

También será fundamental conocer la trayectoria exacta de las piezas que salieron despedidas.

Esto permitirá determinar cómo un fragmento logró atravesar las protecciones del motor y alcanzar una zona ocupada por pasajeros.

El informe actual todavía es preliminar

A fecha del 15 de agosto de 2026, todavía no existe una causa definitiva establecida oficialmente.

Lo que sí parece estar claramente demostrado es el mecanismo que provocó la emergencia.

La ventanilla no sufrió una falla espontánea.

Fue destruida por restos procedentes del motor después de la fractura de una de sus palas.

Lo que todavía está bajo investigación es el origen de esa fractura.

Los restos de aves encontrados dentro del motor mantienen abierta la hipótesis de un impacto externo.

Al mismo tiempo, los investigadores estudian la posibilidad de que existiera algún tipo de daño estructural previo o deterioro progresivo en la pala.

Incluso es posible que la explicación final involucre una combinación de factores.

Una investigación que puede tener consecuencias para toda la industria

El caso va mucho más allá del incidente sufrido por un único avión.

Si los investigadores concluyen que una pala aparentemente inspeccionada correctamente puede fracturarse y lanzar fragmentos capaces de atravesar la protección del motor, las autoridades podrían ordenar nuevas revisiones en aeronaves similares.

También podrían modificarse los procedimientos de inspección, reducirse los intervalos entre controles o acelerarse las mejoras estructurales previstas para determinados motores.

Por ese motivo, fabricantes, aerolíneas y autoridades aeronáuticas siguen con atención el avance de la investigación.

La respuesta definitiva podría tardar hasta que concluyan los análisis técnicos y metalúrgicos.

Por ahora, la conclusión más importante es que ya se sabe qué provocó la rotura de la ventanilla y la descompresión del avión, pero todavía no se conoce qué originó la falla que inició toda la cadena de acontecimientos.

El punto central de la investigación será determinar por qué una pala del motor derecho se fracturó en pleno vuelo y cómo sus restos consiguieron alcanzar el fuselaje.

Ese resultado permitirá establecer si el accidente fue provocado por un impacto con aves, por un daño previo de la pieza, por una combinación de ambos factores o por alguna otra causa que todavía no haya sido identificada.

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