Entre guitarras y coronas de flores se vivió el velatorio del emblemático músico folclórico, en cumplimiento de su deseo de ser despedido en casa con una gran fiesta musical.
15 de enero de 2026 | 14:21
Por Natalia Insfrán
La casa de Quemil Yambay, eterno rincón de músicos y canciones, se transformó en un santuario de música y recuerdos para despedir al emblemático compositor y referente del folclore paraguayo, fallecido a los 87 años, tras una trayectoria artística de más de 58 años. Familiares, amigos, colegas y seguidores del artista se congregaron en su domicilio para darle el último adiós, en un velatorio cargado de emociones, guirnaldas y coronas de flores. La música, protagonista indiscutible de su vida, también lo fue de su despedida, tal como él mismo lo había pedido: ser velado en su hogar, acompañado por una gran fiesta musical. Al son de la polca, músicos de la Orquesta de la Policía Nacional y del grupo Las Paraguayas llenaron el ambiente de nostalgia y celebración, interpretando las canciones más icónicas de Yambay, que resonaron no solo en el lugar, sino también en el corazón de los presentes. La música folclórica paraguaya resplandeció durante toda la ceremonia, creando una atmósfera de alegría serena y profundo respeto, en una despedida que honró fielmente el legado del maestro. Visiblemente emocionada, su esposa, Lidia Alvarenga, junto a sus hijas, compartió momentos íntimos con los músicos que acompañaron el homenaje, en medio de recuerdos y melodías que marcaron generaciones. Roberto Gaona, guitarrista de la banda Las Paraguayas, ofreció palabras de reconocimiento al compositor: “Vinimos con la banda para rendir honor a este gran señor, un verdadero grande. Lo despedimos con música y, sobre todo, con amor, cariño y respeto, valorando todo lo que dejó. Hizo mucho por la cultura musical, y correspondía venir a despedirlo con nuestra presencia y nuestra música, para darle fuerza a la familia”, expresó. Así, entre acordes, aplausos y emociones compartidas, Quemil Yambay fue despedido como vivió: rodeado de música, afecto y el reconocimiento de un pueblo que lo considera un verdadero maestro del folclore.
Fuente: Última Hora