Tal como lo pidió en vida, Quemil Yambay es despedido rodeado de su gente y al son de la música en su querido Rincón de la Música, en Fernando de la Mora. Un adiós popular, sin protocolos, para una leyenda del folclore paraguayo.
Rodeado del cariño del pueblo y acompañado por música en vivo, así se vive la emotiva despedida de Quemil Yambay, ícono del folclore paraguayo, relator de historias y singular imitador de sonidos de más de 100 animales. Su última voluntad, expresamente solicitada a sus hijos, se cumple en el Rincón de la Música, su residencia familiar ubicada en Fernando de la Mora.
El último adiós se realiza con cuerpo presente en un espacio cargado de historia, encuentros y peñas, que abrió sus puertas desde las 08:30 de este martes para todas las personas que quisieran rendirle homenaje, recordar sus canciones o simplemente acompañarlo en su partida.
“Él era del pueblo. Quemil es de todos, entonces están abiertas las puertas de su casa. Que sienta el cariño de la gente hasta el último momento, que es lo que más le gustaba”, expresó su hija Hilda Yambay en declaraciones a Telefuturo.
En la vivienda, situada sobre la calle Guarania casi Ytororó, se montó un escenario y una pantalla gigante con su imagen. También se exhibieron objetos que marcaron su identidad artística: su guitarra y la infaltable casaca del club Guaraní.
“Con la sola presencia de Quemil se rompen protocolos. Él rompe esquemas. ¿Quién organiza su propio velatorio? Ya dejó todo dicho y así, tal como quiso, se le está despidiendo. Siempre tuvo el mando; incluso nos dirigía por teléfono. Marcó las pautas hasta el final”, relató su hija.
Tras la llegada de sus restos para el homenaje, se presentó la banda de músicos militares, cumpliendo otro de sus deseos.
“Gracias a los familiares por permitirnos rendir este homenaje a don Quemil Yambay, una leyenda del Paraguay, declarado patrimonio cultural inmaterial por la Unesco”, expresó el teniente coronel Robert Giménez.
“‘Amano vove, banda púpe ke che despedí’, nos decía. Y acá está. Misión cumplida, papá”, subrayó Hilda.
Desde el escenario, entre cantos, aplausos y picardía, la familia pidió que sea recordado como fue en vida. “Arriba del escenario, cantando, gritando, siendo pícaro. Ese grito peculiar, único, nadie lo va a olvidar”, señaló su hija.
Un hombre de luchas
Hilda Yambay recordó que su padre enfrentó múltiples complicaciones de salud, que batalló una a una hasta el final.
“Tuvo su quinto ACV, estuvo en cama tres años y medio. Aun así, hasta el martes estaba lúcido”, rememoró.
Ese día, tras manifestar dolores de cabeza, fue trasladado a un centro asistencial y posteriormente internado en el Sanatorio La Costa, en Asunción.
“Le detectaron una condición que derivó en septicemia y eso fue lo que se lo llevó”, explicó.
Pese al dolor, la familia asegura sentirse en paz. “Se hizo todo lo que se pudo. Él se fue en paz”, afirmó.
“Estuve con él hasta el último segundo de su vida. Me enseñó a ser una mujer fuerte, pero no me enseñó a estar sin él”, dijo entre lágrimas.
Por su parte, Luis Vera, militar retirado y amigo de la familia, sostuvo que la partida de Yambay representa “un golpe muy fuerte para la cultura popular del Paraguay”.
“Es una gran pérdida para el pueblo. Un hombre de tierra adentro, que vivió con la gente. Su ausencia se va a sentir. A pesar de sus problemas de salud, nunca dejó de cantar ni de luchar. Era alegría pura”, expresó.
“Lo vamos a recordar con alegría, como él siempre transmitía. Un verdadero fenómeno cultural”, concluyó.
Fuente: Ultima Hora.