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¿Por qué Hugo Javier “ve fantasmas”? Médicos explican las alucinaciones y la desorientación que presenta durante su recuperación

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El exgobernador de Central continúa recuperándose en el Hospital Nacional de Itauguá después del grave cuadro neurológico que sufrió a comienzos de septiembre. Aunque ya está despierto, puede hablar y responde a instrucciones sencillas, todavía atraviesa episodios de desorientación, amnesia y alucinaciones visuales y auditivas. Los médicos explican que este tipo de alteraciones puede aparecer en pacientes que pasaron por un traumatismo severo, meningitis, sedación prolongada y varias semanas dentro de una unidad de terapia intensiva.

La evolución médica de Hugo Javier González volvió a quedar bajo atención este miércoles después de que su abogado, Guillermo Gayoso, afirmara que el exgobernador atraviesa momentos en los que habla de situaciones que no se corresponden con la realidad e incluso asegura ver o escuchar personas que no están presentes.

Las declaraciones surgieron después de una fuerte controversia generada durante las últimas horas.

Inicialmente, Gayoso manifestó que familiares de Hugo Javier le habían informado que el exgobernador comenzó a hablar y supuestamente relató que había sido golpeado con guantes de boxeo dentro de su celda y que incluso tuvo que pagar G. 35.000 para evitar que lo mataran.

Horas más tarde, el propio abogado relativizó esa versión.

Aclaró que las afirmaciones atribuidas a Hugo Javier no podían considerarse necesariamente una reconstrucción real de lo ocurrido porque el paciente todavía atraviesa un estado neurológico caracterizado por confusión, delirios y alucinaciones.

Los médicos del Hospital Nacional de Itauguá coincidieron en un punto fundamental: Hugo Javier todavía no se encuentra en condiciones de ofrecer una declaración confiable sobre lo ocurrido dentro de la penitenciaría.

Está despierto, pero eso no significa que esté completamente orientado

Una de las claves para comprender su situación es diferenciar estar despierto de estar plenamente orientado.

El director médico del Hospital Nacional de Itauguá, José Espínola, explicó que el paciente actualmente puede permanecer despierto y reaccionar ante las personas que se encuentran a su alrededor.

También responde a determinadas instrucciones.

Por ejemplo, puede levantar una mano cuando se le solicita, cerrar los ojos, sacar la lengua o realizar otros movimientos sencillos.

Son señales positivas dentro de su recuperación neurológica.

Sin embargo, cuando las indicaciones requieren un razonamiento mayor o incluyen varios pasos, comienza a tener dificultades.

Este comportamiento demuestra que ha recuperado determinadas funciones, pero su cerebro todavía no procesa normalmente situaciones más complejas.

Puede formar frases, pero la coherencia todavía fluctúa

La evolución del lenguaje también fue progresiva.

Durante una primera etapa apenas respondía mediante movimientos o gestos.

Posteriormente comenzó a emitir sonidos y respuestas de una sola palabra.

Después logró pronunciar frases.

Actualmente ya puede construir algunas oraciones y expresar necesidades básicas.

Puede decir, por ejemplo, que tiene hambre o que quiere comer.

Este avance representa una mejora importante respecto de los primeros días de internación.

Pero existe una diferencia entre poder formar correctamente una oración y tener una conversación completamente coherente.

El problema actual se encuentra principalmente en el contenido de algunas de sus expresiones.

En determinados momentos puede hablar de acontecimientos que no están ocurriendo o interpretar de manera incorrecta aquello que sucede alrededor suyo.

Por esta razón, una conversación aparentemente normal durante algunos segundos no significa necesariamente que todo lo expresado pueda ser considerado un recuerdo fiable.

¿Qué significa que “ve fantasmas”?

La expresión utilizada por su abogado no constituye un diagnóstico médico.

Lo que los médicos describen técnicamente son alucinaciones visuales y auditivas dentro de un cuadro de delirio y desorientación.

Una alucinación ocurre cuando una persona percibe algo como real sin que exista el estímulo correspondiente.

Puede escuchar una voz cuando nadie está hablando.

Puede creer que alguien se encuentra dentro de la habitación cuando no hay ninguna persona allí.

También puede interpretar objetos, sombras o sonidos ambientales como algo diferente de lo que realmente son.

En determinado momento, Hugo Javier habría manifestado que alguien le estaba hablando pese a que ninguna persona lo estaba haciendo.

Ese tipo de episodio es compatible con el estado confusional que actualmente describen sus médicos.

No significa necesariamente una enfermedad psiquiátrica permanente

La aparición de alucinaciones en este contexto no implica automáticamente que el paciente haya desarrollado una enfermedad psiquiátrica permanente.

Hugo Javier atravesó durante las últimas semanas una combinación particularmente compleja de factores.

Sufrió un traumatismo craneoencefálico grave.

Permaneció sedado.

Necesitó asistencia respiratoria.

Fue tratado dentro de una unidad de terapia intensiva.

También presentó meningitis.

Recibió numerosos medicamentos.

Y permaneció durante un período prolongado en un ambiente hospitalario con alteraciones importantes del sueño y de la percepción normal del día y la noche.

Cada uno de estos elementos puede influir sobre el funcionamiento cerebral durante el proceso de recuperación.

Los médicos consideran que el estado confusional que presenta puede estar relacionado con la combinación de estos factores.

El delirio es conocido entre pacientes críticos

Existe un fenómeno médico conocido como delirio o delirium, que puede aparecer en personas gravemente enfermas, especialmente durante o después de una internación prolongada en terapia intensiva.

No debe confundirse simplemente con estar “loco” o con una enfermedad psiquiátrica crónica.

El paciente puede encontrarse despierto, pero tener dificultades para comprender correctamente dónde está, qué día es o qué está sucediendo.

Puede alternar momentos de aparente lucidez con períodos de profunda confusión.

También puede presentar agitación, miedo, dificultades para dormir e incluso alucinaciones.

Precisamente estas fluctuaciones están siendo observadas durante la recuperación de Hugo Javier.

El jefe de Terapia Intensiva del Hospital Nacional señaló que el cuadro de amnesia, delirio y desorientación que presenta puede observarse en pacientes que atravesaron traumatismos, infecciones neurológicas y tratamientos con medicamentos potentes durante internaciones críticas.

Por momentos reconoce personas y en otros vuelve a desorientarse

La recuperación neurológica tampoco sigue necesariamente una línea recta.

Un paciente puede encontrarse considerablemente mejor durante determinada hora del día y posteriormente volver a presentar confusión.

Hugo Javier puede reconocer a algunas personas y responder correctamente determinadas preguntas sencillas.

Pero durante buena parte del tiempo todavía permanece desorientado.

Los profesionales describen una desorientación temporoespacial.

Esto significa que puede tener dificultades para comprender con precisión en qué lugar se encuentra, qué fecha es o cuánto tiempo ha transcurrido.

También existe desorientación relacionada con el lenguaje y con la interpretación de determinadas situaciones.

Es justamente esta inestabilidad la que impide considerar actualmente sus expresiones como una declaración formal.

La memoria reciente es otro de los principales problemas

Los médicos detectaron además un cuadro de amnesia.

Hugo Javier conserva determinados recuerdos antiguos.

Puede recordar momentos de su vida previa, incluso su etapa como comunicador y animador.

Sin embargo, los recuerdos correspondientes a acontecimientos más recientes presentan importantes vacíos.

Este punto resulta particularmente relevante para la investigación judicial.

El episodio dentro de la Penitenciaría Industrial La Esperanza ocurrió precisamente dentro del periodo cuya memoria puede encontrarse afectada.

Por esa razón, aunque el paciente comience a hablar, todavía no existe garantía de que pueda reconstruir correctamente lo sucedido el 6 de septiembre.

Puede mezclar recuerdos reales con percepciones generadas durante su estado confusional.

También puede recordar fragmentos sin conseguir ordenarlos temporalmente.

De allí surgió la controversia sobre los supuestos golpes

La situación quedó expuesta después de las primeras declaraciones de Guillermo Gayoso.

El abogado había sostenido que Hugo Javier supuestamente dijo haber sido golpeado dentro del penal con guantes de boxeo.

También mencionó un supuesto pago de G. 35.000 para evitar que lo mataran.

La información tuvo inmediatamente un enorme impacto porque contradecía la principal hipótesis que venía manejando el Ministerio Público.

Horas después, sin embargo, el propio Gayoso aclaró que esas palabras no podían tomarse como una descripción confiable.

Reconoció que el paciente atraviesa episodios delirantes y puede hablar de situaciones que no ocurrieron realmente.

Por lo tanto, actualmente no existe base médica para considerar aquel supuesto relato como una declaración formal de Hugo Javier sobre lo ocurrido dentro del penal.

La Fiscalía mantiene la hipótesis de una caída

Mientras tanto, el Ministerio Público continúa investigando las circunstancias del episodio registrado el domingo 6 de septiembre.

La hipótesis que actualmente cuenta con mayores elementos apunta a una caída dentro del sanitario de la celda N.º 2 del Pabellón D Alta de la Penitenciaría Industrial La Esperanza.

Para sustentar esa posibilidad se analizaron imágenes de seguridad, testimonios, las características físicas de la celda, fotografías y diferentes evaluaciones médicas.

Uno de los puntos considerados es que Hugo Javier y su compañero de celda habrían permanecido solos durante el periodo inmediatamente anterior al pedido de auxilio, sin observarse mediante las cámaras el ingreso de terceras personas.

Sin embargo, la investigación permanece abierta y la hipótesis de la caída no constituye todavía una determinación judicial definitiva.

La eventual declaración del propio Hugo Javier será evaluada solamente cuando su condición neurológica permita obtener un testimonio con garantías suficientes de coherencia.

La meningitis también influyó sobre el cerebro

A las lesiones producidas por el traumatismo se sumó posteriormente un cuadro de meningitis bacteriana.

La meningitis implica una infección e inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.

En un paciente que ya había sufrido un traumatismo importante, esta complicación aumentó considerablemente la gravedad del cuadro.

Los médicos explicaron que la infección estuvo relacionada con un cuadro de sinusitis combinado con las consecuencias del traumatismo.

Durante los primeros días, el objetivo principal fue estabilizarlo, controlar las infecciones y reducir el riesgo de nuevas complicaciones.

Ahora que esa fase crítica fue superada, comienzan a observarse con mayor claridad las secuelas neurológicas temporales o eventualmente permanentes.

Los medicamentos también pueden influir

Otro factor considerado por el equipo médico es la gran cantidad de medicamentos administrados durante la internación.

Un paciente crítico puede necesitar sedantes, analgésicos, antibióticos y otras drogas para mantener estable su condición.

Algunos de estos medicamentos pueden producir efectos posteriores sobre el nivel de conciencia, orientación y percepción.

Los profesionales consideran que parte de las alteraciones observadas puede ser reversible a medida que el organismo elimina los medicamentos y el cerebro continúa recuperándose.

Por esa razón, el paso del tiempo será fundamental para determinar cuánto del cuadro actual corresponde a una alteración transitoria y cuánto podría quedar como secuela.

El insomnio también complica la recuperación

Hugo Javier presenta además dificultades para dormir.

El insomnio puede agravar la confusión y favorecer episodios de desorientación.

La alteración del ciclo normal entre sueño y vigilia es frecuente después de internaciones prolongadas.

Dentro de terapia intensiva existen luces, sonidos, procedimientos médicos y controles durante las 24 horas.

Esto puede dificultar que el cerebro identifique correctamente cuándo corresponde dormir y cuándo permanecer despierto.

Por esta razón, el paciente está siendo acompañado también por especialistas de Psiquiatría.

El objetivo no es únicamente tratar las alucinaciones.

También se busca recuperar progresivamente un ciclo adecuado de sueño y reducir los períodos de agitación.

Puede atravesar momentos de excitación psicomotriz

Los médicos también mencionaron episodios de excitación psicomotriz.

En esos momentos, el paciente puede mostrarse inquieto, agitado o reaccionar con temor ante situaciones que interpreta incorrectamente.

Esto puede coincidir con períodos de delirio.

Una habitación, un sonido o incluso la presencia del personal sanitario puede ser interpretada de manera diferente por un cerebro que todavía está recuperando su capacidad de orientación.

Estas alteraciones requieren vigilancia porque el propio paciente puede intentar moverse, retirar dispositivos médicos o actuar impulsivamente debido a la confusión.

La recuperación, sin embargo, continúa avanzando

A pesar de todo esto, el panorama general muestra importantes progresos.

Hugo Javier permanece despierto.

Ya no necesita asistencia respiratoria mecánica permanente.

Recuperó progresivamente la capacidad de alimentarse por vía oral.

Consigue mantenerse de pie con ayuda.

Puede comunicarse verbalmente.

Reconoce a determinadas personas.

Y cada vez logra construir frases más completas.

La dificultad principal ahora está centrada en recuperar la coherencia, la memoria y una orientación estable.

El equipo médico considera que el avance neurológico registrado durante las últimas semanas es importante.

¿Cuánto tiempo puede durar este estado?

No existe una respuesta exacta.

Cada paciente responde de manera diferente después de un traumatismo cerebral grave.

El jefe de Terapia Intensiva indicó que este tipo de cuadro generalmente evoluciona favorablemente durante las semanas siguientes.

El proceso puede extenderse durante varios meses.

Los médicos mencionaron un periodo aproximado de hasta 90 días como una etapa en la que todavía pueden observarse cambios importantes.

Después de ese tiempo puede evaluarse con mayor precisión qué dificultades continúan y cuáles fueron desapareciendo.

Por ahora sería prematuro establecer cuáles serán las secuelas definitivas.

Un equipo multidisciplinario sigue su evolución

Debido a la complejidad del cuadro, la recuperación de Hugo Javier no depende solamente de médicos intensivistas.

En su tratamiento intervienen diferentes especialidades.

Neurología evalúa su recuperación cerebral.

Psiquiatría acompaña los episodios de desorientación, insomnio y alucinaciones.

Fisioterapia y kinesiología trabajan para recuperar fuerza y movilidad después de varias semanas de inmovilidad.

Nutrición controla progresivamente su alimentación.

Infectología sigue la evolución del cuadro relacionado con la meningitis.

Se trata de un proceso integral destinado a recuperar tanto las funciones físicas como cognitivas.

Todavía no puede declarar ante la Fiscalía

Este es uno de los puntos que los médicos enfatizan con mayor insistencia.

Hugo Javier no está actualmente en condiciones de brindar una declaración judicial coherente.

Puede responder preguntas sencillas.

Puede expresar necesidades.

Puede reconocer personas.

Pero no consigue todavía mantener una conversación compleja de manera estable.

La existencia de amnesia y episodios delirantes afecta además la confiabilidad de los recuerdos recientes.

Por eso, cualquier afirmación atribuida actualmente al paciente necesita ser interpretada con extrema cautela.

La Fiscalía deberá esperar hasta que los médicos determinen que posee la orientación y capacidad cognitiva necesarias antes de tomarle una declaración formal.

El tiempo será clave para conocer las secuelas

Hace apenas unas semanas el panorama era considerablemente más grave.

Hugo Javier llegó al Hospital Nacional de Itauguá después de sufrir un importante traumatismo craneoencefálico.

Necesitó ser intubado y permaneció bajo sedación.

Luego apareció una meningitis bacteriana que complicó aún más su estado.

Hoy el escenario es diferente.

Está despierto, habla y recupera paulatinamente distintas capacidades.

Pero su cerebro continúa en proceso de recuperación.

Por eso, aquello que coloquialmente fue definido como “ver fantasmas” tiene actualmente una explicación médica mucho más precisa: Hugo Javier presenta episodios de alucinaciones dentro de un cuadro de delirio, amnesia y desorientación asociado a la grave situación médica que atravesó.

Los médicos consideran que buena parte de estas alteraciones puede mejorar con el tiempo, aunque todavía es demasiado temprano para establecer cuál será su recuperación definitiva.

La prioridad en esta etapa no es obtener rápidamente una declaración sobre lo ocurrido dentro de la cárcel, sino conseguir que recupere de manera estable la memoria, la orientación y la capacidad de distinguir correctamente entre los hechos reales y las percepciones producidas por su actual estado neurológico.

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