El sector de la construcción sostenible gana terreno en Paraguay y se acerca a una superficie acumulada de un millón de metros cuadrados. Los proyectos incorporan medidas destinadas a mejorar la eficiencia energética, reducir el consumo de agua y generar espacios urbanos más resilientes, aunque referentes del sector advierten que todavía se necesitan mayores incentivos para ampliar este modelo.
ASUNCIÓN. La construcción sostenible comienza a consolidarse como una tendencia cada vez más visible dentro del desarrollo urbano y empresarial de Paraguay. Actualmente, el país cuenta con más de 57 obras poscertificadas o en proceso de construcción y certificación, que en conjunto representan aproximadamente 900.000 metros cuadrados vinculados a criterios de sostenibilidad ambiental.
Los datos fueron divulgados por María José Florentín, directora ejecutiva del Consejo Paraguayo de Construcción Sostenible, en el marco de la 11.ª edición del Foro Internacional BUILDGREEN 2026, que reunió recientemente a referentes del sector para analizar los desafíos y oportunidades relacionados con la construcción sostenible, la economía circular, la eficiencia energética y las finanzas sostenibles.
El avance representa un cambio progresivo en la manera de proyectar y ejecutar edificios en el país. La incorporación de criterios ambientales ya no se limita únicamente a cuestiones arquitectónicas, sino que contempla el consumo de energía y agua, el manejo de los recursos, la generación de espacios verdes, la gestión de las aguas pluviales y las condiciones de confort para quienes utilizan las edificaciones.
Un camino que comenzó hace más de una década
La evolución de la construcción sostenible en Paraguay tiene antecedentes que se remontan a 2009, cuando comenzaron a desarrollarse proyectos vinculados a estándares ambientales. Posteriormente, el Consejo Paraguayo de Construcción Sostenible fue constituido en 2012 con el objetivo de promover prácticas responsables, capacitación, certificaciones, innovación tecnológica y políticas públicas relacionadas con la edificación sostenible.
Desde entonces, el sector fue incorporando progresivamente nuevas tecnologías y metodologías destinadas a disminuir el impacto ambiental de las construcciones y, al mismo tiempo, mejorar su eficiencia durante toda su vida útil.
El volumen actual de aproximadamente 900.000 m² certificados o en proceso de certificación marca un crecimiento considerable respecto de los primeros proyectos y coloca al país cada vez más cerca de alcanzar la barrera simbólica del millón de metros cuadrados.
Menor consumo de agua y energía
Uno de los principales argumentos para impulsar este modelo está relacionado con el ahorro de recursos. De acuerdo con las explicaciones brindadas por Florentín, una edificación sostenible puede alcanzar reducciones del 30% al 60% en el consumo de agua y energía, dependiendo de las características y tecnologías implementadas en cada proyecto.
La eficiencia energética adquiere particular relevancia en un escenario de crecimiento urbano e industrial. La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) ya ha señalado la importancia de promover medidas de eficiencia energética en el sector de la construcción, tanto para reducir el consumo como para contribuir a la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
La sostenibilidad, por lo tanto, no solamente está relacionada con la reducción del impacto ambiental. También puede traducirse en menores costos operativos para empresas, industrias, hoteles, edificios corporativos y otros emprendimientos durante el funcionamiento de las instalaciones.
El agua, un recurso estratégico
Otro de los grandes desafíos está relacionado con el manejo responsable del agua. Aunque Paraguay posee importantes recursos hídricos, especialistas advierten que la disponibilidad del recurso no significa que sea ilimitado ni que pueda utilizarse sin planificación.
Entre las estrategias aplicadas en proyectos sostenibles se encuentran la reducción del consumo, la reutilización del agua y el diseño de superficies que permitan una mayor infiltración de las precipitaciones.
Este último aspecto también tiene una dimensión urbana. Una construcción que incorpora áreas verdes y superficies permeables puede favorecer la absorción del agua de lluvia y disminuir la cantidad de escorrentía que llega rápidamente a las calles y sistemas de drenaje.
Especialistas paraguayos han destacado igualmente la importancia de captar agua de lluvia, favorecer la infiltración del suelo y reducir el consumo como parte de una arquitectura adaptada a los desafíos ambientales actuales.
El desafío de los incentivos
A pesar del crecimiento registrado, uno de los principales reclamos del sector continúa siendo la necesidad de establecer mecanismos que hagan más accesible la construcción sostenible.
Desde el Consejo Paraguayo de Construcción Sostenible señalan que se trabaja en la búsqueda de incentivos internacionales, municipales y financieros que permitan ampliar la cantidad de proyectos que incorporen estas tecnologías y estándares.
La cuestión de los incentivos municipales también tiene antecedentes en Paraguay. En Asunción, la Ordenanza 128/17 estableció mecanismos para promover proyectos sostenibles mediante beneficios tributarios, orientados a iniciativas que contemplen eficiencia energética, utilización responsable de los recursos y reducción del impacto ambiental.
El desafío actual consiste en ampliar este tipo de herramientas y generar condiciones que permitan que la construcción sostenible no quede limitada a determinados segmentos del mercado.
Una transformación que también impacta en las ciudades
Más allá del ahorro energético y del consumo de agua, el concepto de construcción sostenible incorpora una visión más amplia sobre la relación entre los edificios y las ciudades.
El diseño puede contemplar iluminación y ventilación adecuadas, confort térmico, áreas verdes, superficies permeables, manejo de residuos y soluciones destinadas a disminuir el impacto de las edificaciones sobre su entorno.
El objetivo es que los edificios no sean considerados como estructuras aisladas, sino como parte de un sistema urbano en el que el consumo de recursos, la generación de residuos, el drenaje de las aguas pluviales y las condiciones ambientales tienen consecuencias sobre toda la comunidad.
Paraguay busca acercarse al millón de metros cuadrados
Con más de 57 proyectos y alrededor de 900.000 m², Paraguay se encuentra actualmente a una distancia relativamente cercana de alcanzar el millón de metros cuadrados vinculados a construcciones con certificación sostenible.
El crecimiento registrado durante los últimos años demuestra que existe un mercado cada vez más interesado en incorporar criterios ambientales y de eficiencia. Sin embargo, el ritmo de expansión dependerá también de la capacidad de generar políticas públicas, incentivos financieros y condiciones regulatorias que permitan que estas soluciones sean adoptadas por una cantidad mayor de desarrolladores.
El BUILDGREEN 2026, desarrollado en septiembre con una agenda centrada en sostenibilidad, innovación y economía circular, volvió a colocar estos temas en el centro del debate empresarial y constructivo nacional.
De esta manera, la construcción paraguaya enfrenta un nuevo desafío: pasar de proyectos puntuales a una transformación de mayor escala, en la que la eficiencia energética, el uso responsable del agua, la gestión de los recursos y la adaptación de las ciudades formen parte habitual de la planificación urbana y edilicia.
El crecimiento hacia los 900.000 m² constituye uno de los principales indicadores de ese proceso. El siguiente objetivo del sector es continuar ampliando esa superficie y lograr que la sostenibilidad deje de ser una característica diferenciadora de determinados proyectos para convertirse progresivamente en un componente habitual del desarrollo inmobiliario y urbano del Paraguay.