Un operativo orientado a desmantelar clanes de microtráfico vinculados al Clan Rotela tuvo su segunda fase en el barrio Lucerito de San Lorenzo, donde agentes de la Dirección de Operaciones Urbanas lograron la detención de tres presuntos proveedores de drogas que operaban bajo las directrices de dicha organización criminal.
De acuerdo con los investigadores, los detenidos habrían montado, en torno a sus puntos de distribución, una estructura de apoyo integrada por personas reclutadas en contextos de alta vulnerabilidad social, utilizada para el control territorial y la comercialización de estupefacientes.
Durante los procedimientos fueron incautadas más de 100 dosis de drogas, entre crack y cocaína, presuntamente destinadas al narcomenudeo en la zona.
En una de las viviendas allanadas fueron detenidos Walter Alexander Campuzano, alias “Pitín”, quien presuntamente hacía ostentación en redes sociales de su cercanía con miembros del primer anillo del Clan Rotela, y Lilian Araceli Cabrera. En poder de ambos se hallaron 94 dosis de crack y dos dosis de cocaína.
En un segundo punto operativo fue detenido Axel Nahuel Amarilla, de 19 años, quien, según la investigación, habría reclutado a un menor de edad para colaborar en la actividad ilícita. En el lugar se incautaron 22 dosis de crack.

Uno de los elementos resaltados por los intervinientes fue el uso sistemático de redes sociales como herramienta de captación, con el objetivo de sumar colaboradores, fortalecer la estructura del clan y ampliar su influencia territorial.
Las autoridades señalaron que en torno a ambos focos de distribución se registraba una cadena de hechos delictivos que afectaba directamente la seguridad y la convivencia de los vecinos del barrio.
Los procedimientos estuvieron encabezados por el fiscal Fernando Meyer, en el marco de una investigación que continúa abierta.
Desde el Ministerio Público destacaron que el microtráfico no solo implica la venta de drogas, sino también la captación de personas en situación de vulnerabilidad y la consolidación de control territorial. En ese sentido, subrayaron que combatir estas estructuras requiere no solo cerrar puntos de venta, sino también desarticular los mecanismos de reclutamiento que sostienen a las organizaciones criminales desde los barrios.