El titular del Ministerio de Educación señaló que la movilización de maestros responde a “intereses ajenos al ámbito educativo” y calificó la medida como extrema. Mientras tanto, el Gobierno analiza un plan de contingencia para recuperar clases y garantizar el cumplimiento del calendario escolar.
El ministro de Educación, Luis Ramírez, cuestionó la jornada de movilización realizada por docentes en distintos puntos del país y sostuvo que la medida de fuerza estaría vinculada a intereses políticos que, según afirmó, se alejan de las necesidades del sistema educativo y de los estudiantes.
Las protestas fueron convocadas por gremios docentes en rechazo al proyecto de ley que modifica el sistema de la Caja Fiscal, iniciativa que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados de Paraguay y que ahora debe ser analizada por el Senado de Paraguay.
En declaraciones al canal NPY, el ministro afirmó que la prioridad del Gobierno es proteger el derecho de los estudiantes a la educación.
“Lo primero que debemos analizar es quiénes son los principales beneficiarios del sistema educativo, que son los niños. Debemos garantizar que no se vean perjudicados, respetando también los derechos de los docentes”, expresó.
Ramírez señaló que desde el inicio de su gestión se mantienen conversaciones permanentes con los gremios del sector y afirmó que existen espacios de diálogo abiertos, por lo que considera que la paralización de actividades resulta una medida excesiva.

Alto nivel de acatamiento
El ministro reconoció que la convocatoria tuvo una amplia adhesión. Según los primeros reportes del Ministerio de Educación, alrededor del 85 % de los docentes se sumó a las movilizaciones en todo el país, lo que provocó la suspensión de clases en numerosas instituciones educativas.
Ramírez indicó que el ministerio se encuentra recopilando informes de las escuelas que permanecieron abiertas para evaluar el impacto real de la medida.
Plan para recuperar las clases
Ante la interrupción del calendario escolar, el Ministerio de Educación analiza la implementación de un plan de contingencia para recuperar las horas perdidas.
El objetivo, explicó el ministro, es garantizar el cumplimiento del mínimo de 180 días de clases, considerado fundamental para asegurar el proceso de aprendizaje.
“Una semana sin clases tiene un impacto importante, no solo en el aprendizaje, sino también en otros aspectos como la alimentación escolar”, señaló.
El ministro expresó su expectativa de que la situación comience a normalizarse gradualmente en los próximos días, permitiendo retomar las actividades académicas con regularidad.
Suspensión temporal del programa de alimentación
En cuanto al programa Hambre Cero, Ramírez informó que durante los días en que no hubo clases se suspendió la provisión de alimentos, por lo que no se realizarán pagos a los proveedores correspondientes a esas jornadas.
El ministro explicó que el sistema de control del programa permite verificar cuándo se entregan efectivamente las raciones alimentarias en las instituciones educativas.
Reclamo de los docentes
Por su parte, los gremios docentes sostienen que el proyecto de reforma de la Caja Fiscal podría afectar las condiciones de jubilación del sector educativo, motivo por el cual impulsaron las movilizaciones para solicitar a los legisladores el rechazo de la iniciativa en el Senado.
Los educadores aseguran que la propuesta legislativa no responde a las demandas históricas del sector y advierten que podría tener consecuencias negativas para los trabajadores de la educación.