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Admiten negligencia en fuga de dos internos de cárcel de alta seguridad

El Ministerio de Justicia reconoció que la fuga de dos internos del Centro Penitenciario de Reinserción Social de Minga Guazú se produjo como consecuencia de un error humano y no por una falla del sistema tecnológico de seguridad, según confirmó el viceministro de Política Criminal, Rubén Maciel Guerreño.

En conferencia de prensa, el funcionario explicó que el responsable del monitoreo de las cámaras de seguridad ya fue identificado y que tenía la obligación de alertar de manera inmediata al detectar la evasión. Sin embargo, dicha comunicación no se realizó en el momento oportuno. Además, señaló que la alarma instalada en el sector por donde escaparon los reclusos debió haberse activado, situación que no ocurrió de acuerdo con los primeros datos recabados durante la investigación interna.

“La fuga se produjo por un error humano, no por una falla del sistema. El factor humano sigue siendo un elemento de debilidad”, admitió Maciel, al referirse a la evasión de César Lino Aguirre Leguizamón y Justo Pastor Morel, registrada en la madrugada del lunes.

El viceministro reveló igualmente que se detectaron incumplimientos del protocolo de seguridad en el área de manualidades del penal, sector del que se presume los internos habrían obtenido las herramientas utilizadas para cortar el cercado perimetral. Aclaró que no se habrían empleado herramientas eléctricas, sino instrumentos mecánicos, como una pequeña sierra o un alicate, teniendo en cuenta que en esa dependencia se trabaja con materiales como madera y cuero.

Respecto a la situación judicial de los fugados, Maciel indicó que Justo Pastor Morel estaba próximo a cumplir una condena por robo agravado, aunque aún tenía pendiente otra sentencia de 15 años de prisión por el mismo delito, que no se encontraba firme. Esta circunstancia, según el viceministro, podría haber sido un factor determinante en la decisión de huir.

Actualmente, el penal de Minga Guazú alberga a unas 660 personas privadas de libertad, custodiadas por aproximadamente 100 agentes penitenciarios por turno. Desde el Ministerio de Justicia reconocieron que la dotación de personal resulta insuficiente para garantizar una cobertura óptima de seguridad.

En ese contexto, Maciel informó que recientemente se realizó una convocatoria para cubrir 300 vacancias de agentes penitenciarios, aunque la respuesta fue inferior a lo esperado. “Lo ideal sería contar con un agente penitenciario por cada diez personas privadas de libertad. Debemos realizar una buena campaña de reclutamiento, porque no nos podemos dar el lujo de elegir a cualquiera”, concluyó.