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HACE 15 AÑOS QUE SE BURLA DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR EL CONOCIDO COMO EL ENCANTADOR DE EMPLEADAS

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Quince años fuera del alcance de la Justicia y más de 50 denuncias forman parte del historial atribuido a Aldo René Ibarra Cubilla, de 55 años. La Policía lo busca nuevamente tras un millonario robo registrado en Asunción, donde presuntamente habría utilizado una elaborada maniobra de engaño para ingresar a una vivienda y llevarse G. 100 millones.

Una llamada telefónica, una identidad aparentemente creíble y una historia cuidadosamente preparada habrían sido suficientes para atravesar la principal barrera de seguridad de una vivienda: la confianza de quien abre la puerta.

Ese sería, según los investigadores, el mecanismo utilizado por Aldo René Ibarra Cubilla, de 55 años, conocido como “el encantador de empleadas”, quien vuelve a ser buscado por la Policía Nacional tras un nuevo robo domiciliario denunciado en la capital.

El hombre es señalado como presunto responsable de una serie de hechos similares y, de acuerdo con los antecedentes manejados por las autoridades y difundidos por medios de comunicación, tendría más de 50 denuncias en su contra.

Su historial se extendería por aproximadamente 15 años, período durante el cual habría conseguido mantenerse fuera del alcance de la Justicia pese a los antecedentes que pesan sobre él.

Una modalidad basada en la confianza

El particular modus operandi atribuido al sospechoso no comenzaría con una amenaza ni con el uso de la fuerza.

Comenzaría con una conversación.

El hombre presuntamente llega hasta una vivienda, se presenta con seguridad, menciona a los propietarios y expone un motivo aparentemente legítimo para encontrarse allí.

En otros casos, según los antecedentes investigados, habría utilizado supuestos oficios, encargos o vínculos personales para justificar su presencia.

El objetivo sería conseguir que la persona que se encuentra dentro de la casa —frecuentemente una empleada doméstica— crea que se trata de alguien autorizado.

Una vez conseguido el acceso, la situación cambiaría por completo.

El último caso: G. 100 millones

El pasado 2 de septiembre, una vivienda de Asunción volvió a convertirse en escenario de una presunta maniobra de este tipo.

De acuerdo con la denuncia, el hombre habría llegado al domicilio haciéndose pasar por joyero y aseguró que transportaba una joya que la propietaria supuestamente había enviado para ser reparada.

La empleada que se encontraba en la vivienda atendió al visitante.

El hombre le solicitó el número telefónico del propietario. Tras recibirlo, realizó una llamada.

Pero, según el relato de la víctima, después de que el dueño atendiera, el sospechoso habría cortado la comunicación y comenzado a simular que continuaba hablando con él.

La maniobra habría tenido un propósito concreto: hacer creer a la trabajadora que el propietario había autorizado su ingreso.

La estrategia funcionó.

El hombre consiguió entrar.

Una vez dentro, habría ido directamente por el dinero

Ya en el interior del inmueble, el sospechoso habría pedido ser llevado hasta una habitación.

Según la denuncia, allí observó un ropero que se encontraba cerrado.

Dentro había una importante suma de dinero en efectivo, destinada al pago de proveedores de un negocio familiar.

El presunto delincuente habría utilizado un destornillador para violentar el mueble y acceder al dinero.

El botín: aproximadamente G. 100 millones.

Después de apoderarse del efectivo, habría abandonado rápidamente la vivienda.

Una firma delictiva que los investigadores ya conocen

Para la Policía, las características del hecho guardan similitud con otros casos atribuidos al mismo sospechoso.

Su apodo, “el encantador de empleadas”, no sería casual. Estaría relacionado con una modalidad en la que la persuasión y el engaño reemplazarían a la violencia como mecanismo para conseguir acceso a las viviendas.

El hombre habría aprendido a identificar rápidamente quién puede abrirle la puerta, qué información necesita conocer y qué argumento utilizar para convencer a la persona que se encuentra en el domicilio.

Una vez dentro, el objetivo sería localizar dinero, joyas u otros bienes de fácil traslado.

Las cámaras complican su situación

Los investigadores recurren ahora a las imágenes de circuito cerrado para reconstruir sus movimientos.

Los registros obtenidos en los lugares de los hechos permitirían identificar características físicas, vestimenta, desplazamientos y otros detalles que podrían contribuir a establecer la participación del sospechoso.

La Policía también trabaja en la comparación de distintos casos para determinar si existe un patrón común y si otros robos denunciados podrían estar relacionados con la misma persona.

Un sospechoso con numerosos antecedentes

Ibarra Cubilla cuenta con antecedentes judiciales y, según información difundida por las autoridades y medios de comunicación, acumularía más de 50 denuncias.

Su presunta actividad delictiva se habría extendido durante años y su nombre ya habría aparecido anteriormente en investigaciones por robos domiciliarios.

Ahora, con una nueva denuncia millonaria sobre la mesa, la Policía Nacional vuelve a activar su búsqueda.

La advertencia: no abrir la puerta a desconocidos

El caso deja nuevamente una advertencia para las familias.

Una persona que conoce el nombre del propietario, sabe quién trabaja en la vivienda o incluso afirma tener autorización para ingresar no necesariamente está autorizada para hacerlo.

La Policía recomienda verificar personalmente cualquier visita, entrega, retiro de objetos, reparación o supuesto encargo antes de permitir el ingreso.

La comprobación debe realizarse directamente con el propietario y utilizando números telefónicos previamente conocidos.

También se recomienda no revelar información sobre dinero, joyas, horarios, rutinas familiares o momentos en que la vivienda queda sin supervisión.

Mientras continúa la investigación, Aldo René Ibarra Cubilla es buscado por la Policía Nacional en relación con los hechos denunciados.

Su eventual responsabilidad penal deberá ser determinada por las autoridades competentes y conforme avance el proceso judicial.

La Policía solicita a quienes posean información que pueda contribuir a establecer su paradero que la comuniquen a las autoridades y advierte que la ciudadanía no debe intentar detenerlo o enfrentarlo por cuenta propia.

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