Habrá más cambios y todos los ministros están sometidos a una evaluación permanente, en la que según remarcó pesa tanto la gestión como la forma en que se comunica a la ciudadanía.
Durante una reunión del Consejo de Ministros, en la que también participó el vicepresidente Pedro Alliana, el mandatario habló durante casi una hora sin dar espacio a intervenciones. En ese tiempo, repasó avances de su administración, pero dejó en claro que los resultados aún no lo satisfacen.
Peña anticipó que los recientes relevos en instituciones como el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de la Mujer, Petróleos Paraguayos, la Secretaría Nacional de Turismo y el Instituto de Previsión Social forman parte de un proceso que continuará. “Las evaluaciones ya no son anuales ni mensuales: son continuas”, advirtió, al subrayar que este es un momento de “gestión y resultados”.
En un contexto marcado por el calendario electoral de cara a las municipales, el presidente sostuvo que el desafío ya no es solo de ejecución, sino también de narrativa. Cuestionó a los medios tradicionales por, según dijo, no reflejar los logros del Gobierno, y enfatizó la necesidad de mejorar la comunicación institucional.
Pese a destacar indicadores económicos positivos —como el aumento del empleo y la reducción de la pobreza extrema, según datos del Instituto Nacional de Estadística—, el jefe de Estado insistió en su disconformidad. “No estoy conforme”, reiteró, aunque se mostró optimista sobre el potencial del país.
El mandatario también dirigió mensajes específicos a varios ministros. Al Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación le exigió reforzar la comunicación, en medio de la polémica por una presunta campaña contra periodistas que la institución niega. En Obras Públicas, urgió a acelerar la reforma del transporte para que los cambios sean visibles “en la calle”. En Seguridad, reconoció falencias, pero prometió más inversión en tecnología y personal.
En Salud, señaló que persisten deficiencias pese a los proyectos hospitalarios, mientras que en Desarrollo Social reafirmó el compromiso de ampliar la cobertura de pensiones para adultos mayores. Asimismo, garantizó que los programas sociales mantendrán financiamiento y no serán afectados por ajustes fiscales.
En el área económica, el presidente encomendó al nuevo titular de Hacienda administrar recursos limitados sin descuidar la estabilidad macroeconómica, con la meta de mejorar la calificación de riesgo del país. También pidió avanzar en políticas de crecimiento productivo y en el equilibrio entre inversión y derechos laborales, en el marco de la discusión sobre el salario mínimo.
El mensaje final fue claro: el Gobierno entra en una etapa de mayor exigencia interna, con evaluaciones constantes y la expectativa de mostrar resultados concretos en el corto plazo.