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El Niño aumenta el riesgo de plagas y enfermedades en cultivos y Senave insta a reforzar la prevención

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La posible influencia del fenómeno El Niño durante los próximos meses podría aumentar considerablemente el riesgo de aparición y propagación de plagas y enfermedades en los cultivos del Paraguay, principalmente debido a un escenario caracterizado por mayores precipitaciones, elevada humedad y temperaturas favorables para el desarrollo de distintos agentes patógenos.

Ante esta situación, el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) recomienda a los productores anticiparse a las condiciones climáticas, intensificar el monitoreo de las parcelas, utilizar semillas de buena calidad y, cuando sea necesario, ajustar las fechas de siembra para reducir posibles pérdidas.

La bióloga del Senave Estela Acosta explicó que uno de los principales efectos asociados a El Niño es el incremento de las lluvias por encima de los valores habituales. Cuando esas precipitaciones se combinan con temperaturas elevadas y altos niveles de humedad, se genera un ambiente especialmente favorable para la proliferación de enfermedades.

Entre las principales amenazas se encuentran aquellas provocadas por hongos, aunque determinadas condiciones también pueden favorecer la presencia y multiplicación de insectos que afectan a las plantaciones.

Mayor humedad puede acelerar enfermedades en el campo

El exceso de agua puede convertirse en un problema importante para la producción agrícola cuando las lluvias son constantes o se prolongan durante varios días.

La humedad acumulada en el suelo y sobre las plantas puede facilitar la aparición de hongos y otros microorganismos capaces de provocar pudriciones de raíces, manchas en las hojas, deterioro de frutos y debilitamiento general de las plantas.

Por ese motivo, desde el Senave remarcan que la prevención debe comenzar antes de que aparezcan los primeros síntomas.

El monitoreo frecuente de las parcelas permite identificar cambios en las plantas durante las etapas iniciales de una enfermedad y tomar medidas antes de que el problema se extienda por toda la producción.

Una detección tardía, en cambio, puede hacer más difícil controlar el foco y generar pérdidas tanto en el volumen cosechado como en la calidad comercial del producto.

Recomiendan seguir los pronósticos antes de sembrar

Una de las principales recomendaciones para los productores es mantenerse atentos a los pronósticos meteorológicos, especialmente durante la primavera y el verano, cuando podrían presentarse periodos de lluvias más intensas.

Según explicó Acosta, disponer de información anticipada permite tomar decisiones importantes incluso antes de iniciar la siembra.

Si, por ejemplo, se pronostica una lluvia intensa inmediatamente después de la fecha prevista para sembrar, puede ser conveniente postergar algunos días el trabajo.

Sembrar y posteriormente recibir precipitaciones excesivas podría afectar la germinación, provocar acumulaciones de agua, erosión o impedir que las semillas se desarrollen adecuadamente.

Por ello, el Senave aconseja evaluar las condiciones particulares de cada región, cultivo y tipo de suelo antes de establecer el calendario definitivo de siembra.

Semillas de calidad y variedades resistentes

Otra herramienta preventiva consiste en utilizar semillas de buena calidad sanitaria y variedades adaptadas a las condiciones de cada zona.

Cuando existe la posibilidad de afrontar periodos prolongados de humedad, los productores también pueden optar, siempre que existan alternativas apropiadas para el cultivo, por variedades que presenten mayor tolerancia a determinadas situaciones de estrés o enfermedades.

La planificación adquiere especial importancia porque El Niño no afecta de la misma manera a todas las regiones ni a todos los cultivos.

Por eso, las recomendaciones deben adaptarse al tipo de producción, las características del terreno y los pronósticos específicos para cada área.

Soja, maíz, sésamo y horticultura también están expuestos

Desde el organismo fitosanitario advierten que prácticamente todos los rubros agrícolas pueden verse afectados si se combinan lluvias frecuentes, altas temperaturas y elevados índices de humedad.

Entre los cultivos mencionados se encuentran la soja, el maíz, el sésamo y la chía, además de la producción frutícola y hortícola.

En algunos rubros hortícolas, el riesgo puede ser todavía mayor.

Cultivos como tomate y locote, por ejemplo, suelen ser particularmente sensibles a largos periodos de precipitaciones y humedad constante.

El exceso de agua puede favorecer enfermedades en hojas, tallos, frutos y sistemas radiculares, además de dificultar las tareas habituales de manejo dentro de las parcelas.

Atención especial para productores bajo invernadero

Los productores hortícolas que trabajan con invernaderos y otras estructuras protegidas también deben prepararse.

Aunque estos sistemas permiten ejercer mayor control sobre determinadas condiciones ambientales, las lluvias intensas, los fuertes vientos y la acumulación de humedad pueden generar daños en las instalaciones o modificar el ambiente interno de manera perjudicial para las plantas.

Por ello, el Senave recomienda revisar previamente techos, estructuras, sistemas de drenaje y demás instalaciones.

La especialista recordó que el agua constituye un elemento indispensable para cualquier producción agrícola, pero señaló que su exceso puede resultar tan perjudicial como su escasez.

Cuando el suelo permanece saturado durante demasiado tiempo, las raíces pueden tener dificultades para respirar y absorber nutrientes, generándose además condiciones ideales para determinados patógenos.

Monitoreo frecuente será fundamental

Uno de los principales pedidos del Senave es que los agricultores recorran y observen sus cultivos de forma permanente.

Las señales de alerta pueden variar según la especie y el agente causante, pero entre los síntomas que requieren atención se encuentran manchas inusuales en las hojas, amarillamiento, marchitamiento, pudrición de raíces o tallos y deterioro prematuro de frutos.

Ante cualquier alteración sospechosa, la recomendación es buscar asistencia técnica antes de aplicar medidas de control de manera indiscriminada.

La identificación correcta del problema es fundamental para determinar qué tipo de intervención corresponde y evitar tratamientos innecesarios o ineficientes.

Detectar un foco durante sus primeras etapas puede permitir aislar el problema y reducir significativamente su impacto sobre el resto del cultivo.

Senave ofrece asistencia en todo el país

El Senave dispone de oficinas regionales en los 17 departamentos del Paraguay, desde donde técnicos especializados realizan tareas de vigilancia fitosanitaria y acompañamiento a productores.

Los agricultores pueden recurrir a estas dependencias cuando detecten síntomas desconocidos o necesiten asesoramiento.

Los técnicos pueden realizar inspecciones en las parcelas, monitoreos y, cuando resulte necesario, tomar muestras para determinar qué plaga o enfermedad está afectando a las plantas.

La institución también desarrolla capacitaciones directamente en las zonas productivas, buscando que pequeños, medianos y grandes productores tengan acceso a información sobre prevención y manejo sanitario.

Prepararse antes de que lleguen las lluvias

El fenómeno El Niño ya ha afectado al Paraguay en anteriores oportunidades y puede mantenerse activo durante varios meses, alternando periodos de mayor y menor intensidad.

Por ello, el mensaje de las autoridades fitosanitarias apunta principalmente a no esperar a que aparezcan los daños para comenzar a actuar.

Planificar las fechas de siembra, utilizar semillas adecuadas, mantener sistemas de drenaje en condiciones, proteger la infraestructura, consultar regularmente los pronósticos y observar permanentemente las parcelas pueden reducir considerablemente los riesgos.

Para el sector agrícola, un periodo con mayores lluvias también puede representar oportunidades productivas en determinadas zonas y cultivos, pero el exceso de humedad obliga a incrementar la vigilancia sanitaria.

La prioridad será, por tanto, anticiparse a las condiciones asociadas a El Niño y detectar rápidamente cualquier señal de plagas o enfermedades, evitando que problemas inicialmente controlables terminen comprometiendo el rendimiento y la calidad de las cosechas.

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