El analista económico Amílcar Ferreira atribuyó el descenso al fuerte ingreso de divisas y planteó una mayor participación del Banco Central del Paraguay para moderar las variaciones. Señaló que las empresas que cobran en dólares y pagan sus costos en guaraníes pueden enfrentar dificultades si el ajuste ocurre demasiado rápido.
El dólar volvió a registrar una caída en el mercado cambiario paraguayo y este martes 29 de setiembre se ubicó en torno a G. 5.880 y G. 5.890 en algunas casas de cambio. El movimiento mantiene la atención sobre la evolución de la moneda estadounidense y sus consecuencias para los distintos sectores de la economía.
El analista económico Amílcar Ferreira sostuvo que el descenso responde principalmente a una mayor disponibilidad de dólares en el país. Entre los factores que mencionó figuran las inversiones extranjeras, los ingresos provenientes de la producción agrícola, las remesas, las operaciones internacionales con bonos en guaraníes y la llegada de extranjeros con capacidad de inversión.
A su criterio, la suma de estos flujos está presionando la cotización a la baja. En ese escenario, consideró que el Banco Central del Paraguay (BCP) debería tener una participación más activa para suavizar los movimientos y reducir la incertidumbre que generan las variaciones pronunciadas.
Inversiones y producción agrícola aumentan la oferta de dólares
Ferreira señaló que la inversión extranjera directa constituye uno de los componentes del mayor ingreso de divisas. Según las cifras que expuso, el promedio anual se encontraba en torno a USD 300 millones hasta 2024 y posteriormente pasó a superar los USD 1.000 millones, en un contexto vinculado a la obtención del grado de inversión.
El analista también destacó el desempeño de la agricultura durante 2026. Indicó que la campaña de soja 2025-2026, concluida en mayo, alcanzó por primera vez una producción de 11 millones de toneladas.
En su explicación, el volumen agrícola contribuyó a incrementar los ingresos de dólares asociados a la actividad exportadora. Ese aporte se sumó a otras entradas de capital y amplió la oferta de moneda extranjera en el mercado local.
El planteamiento de Ferreira es que la caída no responde a un único acontecimiento, sino a la coincidencia de varios flujos que elevan la disponibilidad de divisas.
Remesas, bonos y capital de nuevos residentes
Las remesas enviadas por paraguayos que viven en el exterior también forman parte de ese escenario. De acuerdo con el analista, estos recursos superan los USD 500 millones en términos anualizados.
Ferreira mencionó además una emisión internacional de bonos en moneda local realizada en febrero, por un monto equivalente a USD 1.000 millones. Explicó que este tipo de operación puede generar una entrada de divisas y su conversión a guaraníes para adquirir los instrumentos financieros.
A esos componentes agregó la llegada de extranjeros con recursos para comprar inmuebles, abrir negocios o realizar otras inversiones. Según su estimación, el flujo anualizado alcanza unas 100.000 personas, entre las cuales identificó un segmento con capacidad económica para establecerse e invertir.
Para Ferreira, la combinación de estos factores ayuda a explicar la presión sobre el dólar y la continuidad de su descenso.
Proponen compras de divisas para moderar el movimiento
El economista planteó que el BCP aproveche la abundancia de dólares para fortalecer sus reservas internacionales mediante compras en el mercado.
Su propuesta apunta a moderar la velocidad del ajuste cambiario. Sostuvo que la cotización debe responder a la oferta y la demanda, pero consideró necesario que los cambios se produzcan de manera gradual para facilitar la adaptación de los agentes económicos.
Como referencia, afirmó que el mercado cambiario paraguayo mueve alrededor de USD 35 millones diarios y que las reservas del Banco Central superan los USD 10.000 millones. Sobre esa base, sostuvo que la institución dispone de capacidad para intervenir.
El planteamiento corresponde a una evaluación del analista y no constituye el anuncio de una nueva medida de la autoridad monetaria.
Cuestionan la intensidad de la respuesta del Banco Central
Ferreira comparó el escenario actual con el periodo en que el dólar se aproximó a G. 8.000. Según su evaluación, en aquella ocasión el BCP mostró una participación más activa frente al aumento de la cotización.
A su entender, la respuesta ante el movimiento descendente ha sido menos visible. Por ello, cuestionó lo que considera una presencia insuficiente de la institución en el mercado.
El analista sostuvo que tanto las subas como las bajas fuertes pueden generar dificultades cuando ocurren en periodos cortos. Su preocupación se centra en la rapidez con la que cambian las condiciones bajo las cuales las empresas elaboraron presupuestos, asumieron compromisos o fijaron precios.
También recordó que Paraguay presenta características de una economía bimonetaria, con una parte importante de los depósitos financieros en dólares y otra en guaraníes. Esa convivencia hace que las variaciones cambiarias tengan consecuencias distintas según la moneda en que se reciben ingresos y se mantienen obligaciones.
El desajuste entre ingresos y costos
Uno de los principales riesgos señalados por Ferreira afecta a las empresas que facturan en dólares, pero deben cubrir una proporción importante de sus gastos en guaraníes.
Cuando la moneda estadounidense pierde valor, los dólares cobrados se convierten en una menor cantidad de moneda local. Si los compromisos en guaraníes se mantienen, la empresa dispone de menos recursos para afrontarlos.
El analista utilizó como ejemplo al sector inmobiliario. Explicó que los departamentos suelen comercializarse en dólares y que los compradores realizan pagos durante el periodo de construcción. Los ingresos, por lo tanto, se reciben en distintas etapas, mientras la obra continúa generando costos.
Según su estimación, aproximadamente la mitad de los costos de las constructoras está denominada en guaraníes. Una caída acelerada del dólar puede alterar los cálculos realizados al momento de acordar la venta o presupuestar el proyecto.
Márgenes reducidos frente a una variación pronunciada
Ferreira situó los márgenes de utilidad del sector inmobiliario aproximadamente entre el 10% y el 15%. Frente a esos niveles, advirtió que una variación cambiaria del 26%, como la mencionada en su análisis, puede superar la capacidad de absorción de algunas empresas.
En ese contexto, señaló que una firma podría enfrentar dificultades para cumplir un contrato o terminar ejecutándolo con pérdidas. Se trata de un riesgo planteado por el economista, no de una situación confirmada para todas las compañías del sector.
Extendió esa preocupación a la industria y a los exportadores que reciben dólares y afrontan gastos en moneda nacional. La magnitud del efecto dependerá de la composición de los ingresos y costos de cada actividad.
La incertidumbre complica la planificación
El analista contrastó la situación con la evolución de la década previa a 2024, periodo que describió como relativamente estable y con una depreciación anual del guaraní cercana al 5% frente al dólar.
A su juicio, la continuidad del descenso dificulta anticipar dónde se ubicará la cotización y agrega incertidumbre a las decisiones empresariales. Esa falta de previsibilidad afecta especialmente a los compromisos que se extienden durante varios meses.
Las referencias de G. 5.880 y G. 5.890 corresponden a cotizaciones observadas en algunas casas de cambio durante este martes. El debate planteado por Ferreira se concentra en cómo acompañar ese movimiento para que la adaptación a un nuevo nivel cambiario ocurra con menos sobresaltos para la economía.