El exvicepresidente de la República y actual referente del movimiento Fuerza Republicana, Hugo “Toro” Velázquez, vuelve a ser objeto de cuestionamientos en Pedro Juan Caballero, a raíz de una deuda pendiente con periodistas locales, originada tras un episodio ocurrido en febrero de 2021.
Según recuerdan comunicadores de la capital de Amambay, el hecho se remonta al 21 de febrero de 2021, cuando Velázquez utilizó de manera irregular una aeronave de la Fuerza Aérea Paraguaya para trasladarse a un acto político en la ciudad de Capitán Bado, para luego dirigirse a Pedro Juan Caballero. El caso generó una fuerte repercusión a nivel nacional, luego de que los principales medios del país publicaran el uso indebido de un recurso del Estado con fines proselitistas.

En medio del escándalo y como intento de descomprimir la situación, el entonces vicepresidente habría impulsado de manera apresurada un denominado “Día de Gobierno” en la colonia indígena Itaguazú, ubicada en la zona de Piky, a unos 50 kilómetros de Pedro Juan Caballero, sobre la Ruta PY05.
Para la actividad, fue convocada con urgencia toda la prensa local, cuyos integrantes se trasladaron por cuenta propia hasta el lugar. De acuerdo con los testimonios, desde el entorno de Velázquez se prometió la reposición del combustible utilizado por los vehículos de los medios de comunicación que acudieron a la convocatoria.
Sin embargo, tras los discursos oficiales y una serie de anuncios que con el tiempo no se concretaron, la promesa de reembolso del combustible nunca se cumplió, situación que, según los afectados, persiste hasta la fecha. En ese momento, la responsabilidad del compromiso habría quedado a cargo de un entonces diputado del mismo movimiento político, cercano tanto a Velázquez como al expresidente Mario Abdo Benítez.
La situación vuelve a cobrar relevancia en el escenario político actual, ya que Hugo Velázquez figura entre los referentes que impulsan su movimiento con miras a las internas del Partido Colorado, de cara a las elecciones municipales de 2025. Para sectores del periodismo local, el episodio representa un gesto de desconsideración hacia la prensa y un antecedente que no fue aclarado ni subsanado.