Rebeca Martínez Aricaye, de 28 años, fue asesinada y Carolina Raquel Aguilar, de 32, permanece internada en estado crítico. Ambas fueron encontradas en el cementerio municipal después de haber sido llevadas por la fuerza en una camioneta. La Fiscalía presume que el ataque ocurrió en otro lugar y busca reconstruir el recorrido de los responsables.
Una investigación por un violento ataque contra dos mujeres se encuentra en marcha en Eusebio Ayala, departamento de Cordillera, luego de que ambas fueran encontradas con heridas de arma de fuego en el cementerio municipal del barrio San Roque. Una de ellas murió, mientras que la otra fue auxiliada y trasladada de urgencia al Hospital Regional de Caacupé, donde permanece intubada y en estado crítico.
La víctima fatal fue identificada como Rebeca Martínez Aricaye, de 28 años. La sobreviviente es Carolina Raquel Aguilar, de 32. Los primeros datos indican que las dos habían participado de una jineteada en la compañía Jaula Kue y que fueron interceptadas cuando regresaban en motocicleta, cerca del amanecer.
La fiscala Norma Salinas, de la Unidad N.º 1 de Eusebio Ayala, encabeza las diligencias. El caso se investiga preliminarmente bajo la figura de feminicidio, aunque todavía quedan por esclarecer la motivación del ataque, la identidad de sus autores y la secuencia de lo ocurrido entre el rapto y el hallazgo.
Fueron interceptadas a pocas cuadras de una vivienda
De acuerdo con la reconstrucción inicial, Martínez Aricaye conducía la motocicleta en la que también viajaba Aguilar. Cuando se encontraban a unas dos cuadras de la vivienda de la primera, una camioneta Toyota Fortuner blanca les cerró el paso.
En el vehículo se desplazaban tres hombres que vestían chalecos. Los testimonios recabados señalan que hubo un breve intercambio de palabras antes de que las mujeres fueran obligadas a subir a la camioneta. Durante ese momento, el conductor habría realizado una llamada telefónica.
La motocicleta quedó abandonada en la vía pública, mientras los ocupantes de la Fortuner se retiraron con ambas mujeres. Ese episodio constituye el punto de partida de la investigación para establecer cómo se produjo la privación de libertad y qué sucedió durante el traslado.
Aunque los testigos mencionaron el uso de chalecos, ese dato por sí solo no permite determinar si los responsables pertenecían a alguna institución o si utilizaban esas prendas para aparentar una condición que no tenían.
El hallazgo se produjo dentro del cementerio municipal
Cerca de las 06:45, vecinos alertaron sobre la presencia de dos mujeres tendidas dentro del cementerio municipal, ubicado en el barrio San Roque, en la zona céntrica de Eusebio Ayala.
Al llegar al lugar, los intervinientes constataron que Martínez Aricaye había fallecido y que Aguilar todavía presentaba signos de vida. Bomberos voluntarios auxiliaron a la sobreviviente y la trasladaron al Hospital Regional de Caacupé.
Aguilar ingresó con una grave lesión de arma de fuego en la cabeza y quedó intubada. Su estado fue reportado como crítico y con pronóstico reservado, por lo que la atención médica se concentra en su estabilización.
El hallazgo permitió conocer el desenlace del rapto, pero dejó abierto un tramo fundamental de la investigación: el recorrido realizado por la camioneta y el lugar donde se produjo el ataque.
La Fiscalía advierte un marcado ensañamiento
La fiscala Salinas describió un elevado nivel de violencia contra las víctimas. En el caso de Martínez Aricaye, los primeros exámenes dieron cuenta de múltiples heridas de arma de fuego y de una lesión cortante en la cabeza.
Para la investigadora, la cantidad y las características de las lesiones evidencian ensañamiento. Sin embargo, la determinación precisa de la causa de muerte y el análisis completo de las heridas dependerán de los estudios forenses.
En cuanto a Aguilar, la información preliminar señala que sufrió un disparo con orificio de entrada y salida en la cabeza. La gravedad de esa lesión motivó su asistencia urgente y posterior internación.
Las condiciones en que fueron encontradas ambas mujeres forman parte de los elementos que se examinan para reconstruir la agresión. Hasta el momento, la descripción inicial de las lesiones no permite establecer por sí sola el orden exacto de los hechos ni la intervención concreta de cada atacante.
Sospechan que fueron atacadas antes de llegar al lugar
Una de las principales hipótesis sostiene que las mujeres habrían sido heridas en un sitio distinto del cementerio y trasladadas posteriormente hasta allí.
La sospecha surge de la escasa cantidad de sangre observada en el punto del hallazgo, en relación con las lesiones que presentaban. Salinas explicó que esa circunstancia lleva a considerar la posibilidad de que los disparos se hayan producido dentro de la propia camioneta.
Esa versión permanece en evaluación. Todavía no se ha determinado si el ataque ocurrió durante el desplazamiento, con el vehículo detenido o en otro lugar al que las víctimas pudieron haber sido llevadas.
Por ese motivo, el cementerio constituye, por ahora, el lugar donde fueron encontradas, sin que esté confirmado que haya sido también el escenario de la agresión.
La elección de un sitio céntrico llama la atención
Otro aspecto señalado por la fiscala es la ubicación del cementerio municipal. El predio se encuentra en el centro urbano y a unas siete cuadras de la sede fiscal.
Para Salinas, resulta llamativo que los responsables hayan elegido un lugar de esas características para abandonar a las víctimas. La investigadora observó que en otros sectores de la ciudad existen terrenos apartados, pero los atacantes se dirigieron hasta un espacio cercano a viviendas y dependencias públicas.
La elección del sitio se incorpora al análisis del caso, aunque todavía no existe una conclusión sobre su significado. Tampoco se ha establecido si los responsables conocían previamente el lugar o si la decisión fue tomada durante el recorrido.
Autopsia y revisión de cámaras
Como parte de las diligencias, fue programada la autopsia de Martínez Aricaye en la morgue judicial de Asunción, a cargo del médico forense Pablo Lemir. El procedimiento deberá aportar información para precisar la causa de muerte y documentar las lesiones.
En paralelo, agentes de Criminalística, Investigaciones e Inteligencia de la Policía Nacional analizan imágenes de cámaras de seguridad de la zona. La búsqueda se concentra en localizar registros de la Toyota Fortuner blanca y reconstruir sus movimientos antes y después de la interceptación.
Los investigadores también procuran identificar a los tres hombres mencionados por los testigos y contrastar los relatos sobre el rapto con los registros audiovisuales que puedan recuperarse.
Al cierre de la información disponible, no se había comunicado la identificación de los responsables ni un móvil confirmado. La investigación continúa centrada en esclarecer el traslado de las víctimas, determinar dónde fueron atacadas y reunir elementos que permitan individualizar a quienes participaron del crimen.