Los proyectos inmobiliarios incorporan cada vez más espacios verdes, infraestructura moderna, servicios integrados y criterios de sostenibilidad para responder a las demandas del mercado.
Las preferencias de quienes buscan adquirir una vivienda están experimentando una transformación significativa. Aunque la ubicación y el valor de la propiedad continúan siendo factores determinantes, los compradores otorgan hoy una creciente importancia a aspectos relacionados con la calidad de vida, el contacto con la naturaleza, la disponibilidad de infraestructura y el compromiso ambiental de los desarrollos inmobiliarios.
Esta tendencia fue destacada durante la presentación de la Estrategia de Sostenibilidad 2026-2030 y de la tercera Memoria de Sostenibilidad de Raíces Real Estate, evento encabezado por el presidente de la compañía, Ernesto Figueredo. También participaron Yolanda y Jorge Figueredo, junto con David Rodríguez Moreira y Sergio Benítez.
Durante la actividad, el gerente general de la desarrolladora, David Rodríguez Moreira, explicó que el perfil del comprador actual es mucho más exigente y analiza variables que hasta hace algunos años tenían un papel secundario en la decisión de inversión.
“Las personas buscan hoy comunidades mejor integradas, espacios seguros para vivir, cercanía a servicios esenciales, contacto con la naturaleza y proyectos que contribuyan a una mejor calidad de vida”, señaló.
Rodríguez destacó que el acelerado crecimiento urbano, los desafíos de movilidad, la presión sobre la infraestructura pública y los efectos del cambio climático están modificando la manera en que la población evalúa los emprendimientos inmobiliarios.
En este escenario, conceptos como sostenibilidad, planificación territorial, preservación de áreas verdes y acceso a espacios comunitarios adquieren cada vez mayor relevancia, tanto para compradores como para inversionistas.
Desde Raíces Real Estate sostienen que esta evolución obliga al sector a replantear la forma de diseñar y desarrollar nuevos proyectos. Según la empresa, la sostenibilidad dejó de ser un concepto exclusivamente ambiental para convertirse en un factor estratégico vinculado al desarrollo de comunidades, el bienestar de las personas y la generación de valor a largo plazo.
“La sostenibilidad ya no se limita al cuidado del medio ambiente; implica también construir comunidades más inclusivas, generar impactos positivos en la sociedad y garantizar proyectos sostenibles en el tiempo”, concluyó Rodríguez.