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China y Taiwan juegan a un peligroso juego del gato y el ratón alrededor del archipiélago de Kinmen

Desde Kinmen, si el día está despejado, se vislumbran con claridad los imponentes rascacielos de la ciudad china de Xiamen, que se encuentra a tan solo tres kilómetros. Muchos de los 127.000 residentes de este pequeño archipiélago en el Mar del Sur de China ansían el progreso del vecino y temen su desdicha por encontrarse en primera línea de una posible futura guerra. Kinmen está bajo el control de Taiwan. Y como la isla autogobernada está a 187 kilómetros, en el archipiélago siempre hay un destacamento permanente de 3.000 soldados taiwaneses.

Estaba siendo un arranque de año bastante tranquilo para lo que acostumbran los encontronazos entre Pekín y Taipei. Incluso en enero hubo elecciones taiwanesas con victoria del candidato que no quería el régimen de Xi Jinping. Para China, Lai ching-te, el nuevo líder taiwanés, es un «alborotador independentista». Pero, a diferencia de otras veces, no hubo rabieta china en forma de maniobras militares alrededor de Taiwan.

Había una extraña calma hasta que la superpotencia asiática y la isla con una joven democracia han retomado el viejo juego del gato y el ratón, esta vez con Kinmen como epicentro de las tensiones.

La semana pasada, frente a las costas del archipiélago, dos pescadores chinos se ahogaron mientras eran perseguidos por la guardia costera taiwanesa. Una lancha rápida china que transportaba a cuatro personas volcó mientras huía. «El maligno incidente dañó gravemente los sentimientos de los compatriotas de ambos lados del estrecho», dijo Zhu Fenglian, portavoz de la oficina de Pekín que trata los asuntos de Taiwan.

Desde Taipei lamentaron el «incidente desafortunado» y aseguraron que la lancha había «entrado ilegalmente en aguas taiwanesas». Aquellos días, durante las fiestas del Año Nuevo Chino, las autoridades taiwanesas ya habían denunciado que eran muchos los barcos pesqueros chinos que entraban en sus aguas para capturar peces.

El domingo, los guardacostas chinos aumentaron las patrullas regulares alrededor de Kinmen. Un día después, una de estas patrullas abordó un barco turístico taiwanés. Seis agentes inspeccionaron el navío y pidieron la documentación a la tripulación. El barco se había desviado hacia aguas chinas para evitar un banco de arena. Una maniobra habitual y que normalmente no provoca ninguna reacción por parte del vecino.

El martes, el turno fue de las patrullas taiwanesas, que ahuyentaron con varias lanchas a un barco de la guardia costera china que había entrado en aguas cerca de Kinmen, donde los soldados taiwaneses allí apostados derribaron el año pasado por primera vez un dron de vigilancia chino.

«Los pescadores de ambos lados han operado tradicionalmente en las aguas de Xiamen-Kinmen. No existe ningún territorio bajo control de Taiwan en el sentido legal. Las patrullas policiales regulares que realiza la parte continental en las aguas relacionadas son legítimas», rezaba un comunicado de las autoridades chinas. Taiwan, aunque funciona de facto como un país intendente, apenas cuenta con una docena de países que reconocen su soberanía.

Control de Taiwan

Kinmen está controlado por Taiwan desde que los nacionalistas del Kuomintang, que perdieron la guerra civil contra el ejército de Mao Zedong en 1949, se refugiaron en la isla principal y tomaron puestos de vigilancia en otras islas periféricas. Una década después, durante la Guerra Fría, desde el continente lanzaron rutinarios bombardeos contra Kinmen. Fueron alrededor de 470.000 proyectiles en 44 días, dejando más de 600 muertos.

En el archipiélago todavía quedan en pie viejos búnkeres. Son una atracción turística, pero algunos vecinos piensan que todavía pueden ser útiles en caso de que Pekín cumpla su amenaza de invadir Taiwan, a la que considera una provincia separatista. Pero la fuerte identidad taiwanesa que sienten en Taipei no tiene tanto arraigo en Kinmen, donde han visto muy de cerca durante los últimos años el enorme desarrollo de Xiamen.

Precisamente, es ese atractivo de progreso económico lo que Pekín está utilizando para atraer a los residentes de las islas periféricas de hacia la provincia de Fujian, donde se encuentra Xiamen y otras grandes ciudades que ofrecen a los taiwaneses facilidades para obtener permisos de residencia, buenas oportunidades laborales y hasta subvenciones para la vivienda.

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