La Policía Nacional continúa la búsqueda de Junior Delvalle Almeida, quien cuenta con una orden de captura por su presunta vinculación con el ataque contra Rebeca Martínez Aricaye y Carolina Aguilar. Ambas fueron baleadas y abandonadas en un cementerio después de asistir a una jineteada. Rebeca falleció, mientras que Carolina permanece internada en terapia intensiva.
La investigación por el ataque ocurrido en Eusebio Ayala, departamento de Cordillera, avanza con la búsqueda de un tercer sospechoso y la reconstrucción de los movimientos de las víctimas después de participar de una jineteada. Los investigadores buscan establecer cómo se produjo el traslado de las mujeres, quiénes intervinieron en la agresión y cuáles fueron las circunstancias que derivaron en la muerte de una de ellas.
El hombre buscado fue identificado como Junior Delvalle Almeida, de aproximadamente 30 años. Su nombre surgió durante el desarrollo de las pesquisas y actualmente cuenta con una orden de captura relacionada con esta causa.
El comisario David Delgado, subjefe del Departamento de Homicidios de la Policía Nacional, explicó que se realizan diligencias para localizarlo. Hasta el momento, los investigadores confirmaron su presencia en la jineteada a la que habían concurrido las víctimas, aunque todavía deben precisar su posible participación en los hechos posteriores.
Las mujeres fueron identificadas como Rebeca Martínez Aricaye, de 28 años, y Carolina Aguilar, de 32. De acuerdo con los datos reunidos en la investigación, ambas regresaban a su vivienda cuando fueron subidas por la fuerza a una camioneta Toyota Fortuner de color blanco.
Posteriormente, fueron encontradas en un cementerio de Eusebio Ayala con heridas de arma de fuego. Rebeca fue hallada sin vida, mientras que Carolina sobrevivió y fue trasladada para recibir atención médica. La mujer permanece internada en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital de Trauma de Asunción.
Uno de los principales puntos que los investigadores buscan esclarecer es lo sucedido entre la salida de las víctimas del evento y su posterior hallazgo. La reconstrucción de ese recorrido resulta necesaria para determinar la secuencia del ataque y establecer las responsabilidades de quienes habrían intervenido.
Los registros de la jineteada forman parte de los elementos examinados. En esas imágenes, Delvalle Almeida aparece utilizando un sombrero y una remera negra, mientras saluda al locutor encargado de animar la actividad.
También se lo observa con una botella, con la que habría intentado agredir al exnovio de Rebeca. Ese episodio es analizado dentro de la investigación, pero todavía debe determinarse si guarda relación con la agresión posterior contra las mujeres.
La Policía mantiene la distinción entre la presencia del sospechoso en el encuentro y su eventual intervención en el crimen. Por ahora, su ubicación en la jineteada constituye uno de los datos confirmados, mientras continúan las averiguaciones sobre sus movimientos y posibles vínculos con los demás investigados.
En el marco de la misma causa, dos hombres se presentaron voluntariamente ante las autoridades. Uno de ellos es Lucas Ancelmo Núñez Silva, de 19 años y nacionalidad argentina, quien había sido visto compartiendo con Rebeca y Carolina durante el evento.
El joven compareció ante la Fiscalía el martes. También se presentó Juan Manuel Durañona Peralta, de 37 años, identificado como su empleador. Ambos quedaron a disposición de las actuaciones correspondientes, aunque no permanecieron detenidos tras su presentación.
La comparecencia de estas personas y la búsqueda de Delvalle forman parte de una investigación que involucra a tres sospechosos. Las diligencias deberán precisar qué relación tuvo cada uno con las víctimas y si existió alguna intervención en el traslado o en el ataque.
En cuanto a la motivación, los investigadores manejan hipótesis que todavía deben ser contrastadas con los elementos disponibles. Delgado señaló que establecer el móvil exige analizar el conjunto de las circunstancias y evitar conclusiones anticipadas.
La existencia de una hipótesis de trabajo permite orientar las averiguaciones, pero no significa que la causa del ataque ya esté esclarecida. Para avanzar hacia una conclusión, los investigadores deben determinar cómo se relacionan los distintos episodios identificados y si los datos reunidos respaldan una misma explicación.
La fiscala Norma Salinas había manifestado que la hipótesis de feminicidio era la que cobraba mayor fuerza. También indicó que no se descartaba una posible vinculación de los involucrados con el narcotráfico.
Estas líneas permanecen bajo investigación. Hasta el momento, no se ha establecido de manera definitiva una motivación que permita explicar el crimen de Rebeca y el ataque contra Carolina.
La búsqueda de Delvalle Almeida también pone bajo atención sus antecedentes en otras causas. El hombre ya contaba con una orden de captura por un hecho anterior, relacionado con una investigación en la que fue allanada una barbería de su propiedad en Caacupé.
Además, en diciembre de 2024, el Ministerio Público lo había señalado como presunto cabecilla de una banda que tomó rehenes durante un asalto a la empresa Britimp Seguridad, ubicada en San Lorenzo, departamento Central.
En aquel episodio resultaron víctimas el gerente de logística de la firma, su esposa y otro empleado. Entre los vehículos utilizados para perpetrar el atraco fue identificada una camioneta Toyota Fortuner que había sido robada en Brasil.
Ese vehículo presentaba características similares a las de la camioneta mencionada en el ataque contra las mujeres en Eusebio Ayala. Sin embargo, la semejanza no permite afirmar que se trate de la misma unidad ni establecer, por sí sola, una conexión entre ambos hechos.
La identificación precisa de la camioneta utilizada para trasladar a Rebeca y Carolina es uno de los aspectos relevantes para reconstruir lo sucedido. Aclarar ese punto permitiría avanzar en la determinación de los movimientos relacionados con el ataque.
Otro antecedente de Delvalle se remonta a 2023, cuando fue detenido junto con un hombre en un barrio de San Lorenzo. En aquella ocasión, la Fiscalía lo imputó por la presunta comisión de hurto agravado y reducción, luego de que ambos fueran encontrados con varios artículos que habrían sido robados.
Esos antecedentes corresponden a expedientes distintos. Su eventual responsabilidad en el caso de Eusebio Ayala deberá establecerse mediante los elementos específicos que sean incorporados a esta investigación.
Mientras continúan las diligencias para localizar al sospechoso, permanecen abiertos varios interrogantes sobre el ataque: quiénes trasladaron a las mujeres, qué ocurrió durante el trayecto, en qué circunstancias recibieron los disparos y cómo fueron abandonadas en el cementerio.
La investigación continúa centrada en esclarecer la muerte de Rebeca Martínez Aricaye y la agresión sufrida por Carolina Aguilar. La búsqueda del tercer sospechoso se desarrolla mientras la sobreviviente permanece hospitalizada y las autoridades trabajan para precisar la participación de cada persona investigada.