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Brasil evita fijar postura sobre acuerdo SOFA y crece la cautela regional

 El canciller de Brasil, Mauro Vieira, eludió pronunciarse sobre el acuerdo SOFA firmado por Paraguay y dejó abierta la posición del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, en medio de crecientes tensiones por seguridad y posibles implicancias militares en la región.

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil evitó responder de manera directa sobre la postura de su país respecto al acuerdo SOFA suscrito por Paraguay, que contempla la posibilidad de despliegue de militares estadounidenses con inmunidad en territorio paraguayo.

Durante su visita a Asunción, Vieira optó por una declaración general al señalar que “todos los temas son importantes en la relación bilateral”, sin profundizar en el impacto que el acuerdo podría tener para Brasil. También recordó que el asunto ya había sido abordado en encuentros anteriores, en el marco de los vínculos de Paraguay con terceros países.

El canciller brasileño mantuvo una reunión en Mburuvicha Róga con el presidente Santiago Peña y su par paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, junto a otros altos funcionarios, con el objetivo principal de avanzar en la revisión del Anexo C del tratado de Itaipú Binacional.

En ese contexto, se confirmó que Peña y Lula darán continuidad a las conversaciones este domingo en Campo Grande, donde abordarán los principales temas de la agenda bilateral.

El acuerdo SOFA —también denominado Estatuto de las Fuerzas— generó preocupación en la región, especialmente en Brasil, por la posibilidad de presencia militar extranjera con inmunidad jurídica. Esta inquietud se suma a un escenario de mayor tensión en materia de seguridad.

En octubre pasado, el gobierno de Peña declaró como organizaciones terroristas a los grupos criminales brasileños Primer Comando Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), una decisión inédita en la región. En la misma línea, autoridades de Estados Unidos han advertido recientemente que evalúan adoptar medidas similares.

Sobre este punto, Vieira expresó que Brasil se opone a una eventual designación de estas organizaciones como terroristas por parte de Washington, al considerar que podría abrir la puerta a una posible intervención militar en territorio brasileño.

Las señales de preocupación también se reflejaron en declaraciones del propio Lula, quien tras reunirse en Brasilia con el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, destacó que América Latina es una zona de paz, sin armas nucleares ni conflictos bélicos, aunque advirtió sobre la necesidad de reforzar la preparación en materia de defensa.