Unos 180 agentes ingresaron al penal para localizar cinco pistolas calibre 9 mm. Cuatro guardiacárceles fueron detenidos y quedaron a disposición del Ministerio Público.
Una comitiva fiscal-policial desplegó en la tarde de este lunes un amplio operativo de inspección en la Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay, tras la desaparición de cinco armas de fuego del interior del recinto penitenciario.
El procedimiento se inició alrededor de las 16:00, con el ingreso de aproximadamente 180 efectivos de la Policía Nacional, pertenecientes a unidades de orden público y brigadas especializadas, quienes realizaron una minuciosa revisión de las instalaciones en busca del armamento, ante la sospecha de que las armas podrían encontrarse dentro de la población penal.
Las armas desaparecidas corresponden a tres pistolas de la marca Glock y dos Beretta, todas calibre 9 milímetros, utilizadas para la seguridad interna del penal. De acuerdo con los primeros datos, el faltante habría sido detectado el sábado por la noche, durante un control de rutina en la armería.
En el marco de la intervención, fueron detenidos y trasladados hasta la base del Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional cuatro funcionarios penitenciarios, identificados como José Asunción Figueredo Vera, Celso Romel Quevedo Añazco, Eugenio Odilón Silva Vázquez y Venancio González Cáceres.
Según los investigadores, los guardiacárceles detenidos serían los responsables directos del manejo del polvorín de armas, desde donde el armamento debe ser retirado y distribuido diariamente a los agentes de guardia, lo que los ubica como piezas clave dentro de la investigación.
El operativo y las diligencias están a cargo del fiscal Andrés Cantaluppi, con apoyo del comisario Sergio Sosa, mientras continúan las tareas de búsqueda y verificación dentro del penal. Las autoridades no descartan nuevas detenciones ni otras medidas conforme avance la investigación.
La desaparición del armamento genera alta preocupación en los organismos de seguridad, debido al riesgo que implica la posible circulación de armas de fuego dentro de un centro penitenciario de alta seguridad.