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Accidentes en motocicleta: hasta 3 de cada 10 víctimas quedan con discapacidad y la mayoría son menores de 40 años

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El Hospital de Trauma advierte sobre el fuerte impacto humano, social y económico de los siniestros viales. La atención de un paciente puede demandar hasta G. 20 millones diarios en terapia intensiva, sin contar medicamentos, prótesis y otros insumos. Salud analiza reforzar la prevención y plantea la necesidad de contar con otro centro especializado.

Los accidentes de tránsito, particularmente aquellos protagonizados por motociclistas, representan uno de los principales desafíos para el sistema sanitario paraguayo, no solo por la cantidad de personas lesionadas, sino también por las secuelas permanentes que dejan en una población mayoritariamente joven.

El director del Hospital de Trauma, doctor Juan Manuel Fernández Valdovinos, reveló que hasta el 30% de los motociclistas que sufren accidentes queda con algún tipo de discapacidad, mientras que la mayoría de los afectados tiene menos de 40 años. La cifra expone una problemática que trasciende las salas de urgencias y alcanza directamente a las familias, al mercado laboral y a las finanzas públicas.

La situación fue puesta sobre la mesa durante el recorrido realizado por el ministro de Salud, Isaías Fretes, por el Hospital de Trauma, institución que recibe pacientes derivados de distintos puntos del país.

Una internación puede costar hasta G. 20 millones por día

Fernández explicó que, de acuerdo con un estudio de “microcosteo” aprobado por el Ministerio de Salud Pública, la atención de una persona internada en una sala convencional representa para el Estado aproximadamente G. 8 millones a G. 10 millones por día.

Cuando el paciente requiere terapia intensiva, el costo puede elevarse hasta G. 15 millones a G. 20 millones diarios, sin incluir los medicamentos. A este monto deben agregarse, dependiendo de la gravedad de las lesiones, procedimientos quirúrgicos, estudios, rehabilitación, prótesis, placas, tornillos, clavos y otros materiales necesarios para la recuperación.

El impacto económico, por lo tanto, no termina con el alta hospitalaria. En los casos en que las lesiones provocan discapacidad permanente, también aparecen costos asociados a rehabilitación, tratamientos prolongados, asistencia familiar y pérdida de capacidad laboral.

Jóvenes, entre los principales afectados

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es la edad de las víctimas. Según el director del Hospital de Trauma, la mayoría de los motociclistas accidentados que llegan al centro asistencial tiene menos de 40 años.

La situación adquiere especial relevancia porque se trata de personas que, en muchos casos, se encuentran en plena edad productiva. Una lesión grave puede significar meses de recuperación o, en los casos más severos, una discapacidad permanente que modifica completamente la vida del paciente y de su entorno familiar.

Además, los motociclistas constituyen una proporción muy elevada de las personas atendidas por siniestros viales en el Hospital de Trauma. Un informe publicado recientemente señala que representaron el 79% de las víctimas de siniestros viales atendidas en ese centro durante 2025.

Las prótesis e insumos también presionan al sistema

El tratamiento de las lesiones provocadas por accidentes de motocicleta frecuentemente requiere materiales de osteosíntesis y otros elementos médicos.

El ministro Isaías Fretes explicó que una fractura puede requerir placas, tornillos o clavos, y señaló que existen periodos en los que determinados insumos llegan a agotarse.

El director del Hospital de Trauma, por su parte, indicó que la necesidad de prótesis es variable y que el centro asistencial debe planificar cuáles son las de mayor utilización. Sin embargo, la diversidad de lesiones hace que prácticamente todos los tipos puedan llegar a ser necesarios.

Una sola institución para atender la demanda nacional

Durante su visita al Hospital de Trauma, Fretes también planteó la necesidad de contar con otro hospital especializado en trauma, debido al volumen de accidentes que se registra en el país.

El ministro había señalado que resulta difícil comprender que Paraguay cuente con un único gran centro especializado para atender la demanda nacional generada por los siniestros viales. También destacó la importancia de fortalecer las campañas de prevención y el uso correcto del casco.

La situación de infraestructura también está vinculada a la capacidad de respuesta del hospital. Durante la visita del ministro se verificaron obras inconclusas destinadas a ampliar la Unidad de Terapia Intensiva, trabajos que se encontraban paralizados por inconvenientes técnicos y cuya culminación permitiría aumentar la disponibilidad de camas.

Prevención, el desafío pendiente

Fretes insistió en que una parte importante de las consecuencias de los accidentes puede prevenirse mediante el cumplimiento de las normas de tránsito.

Entre las conductas señaladas como especialmente riesgosas se encuentra el traslado de varias personas en una misma motocicleta, incluso con menores de edad, además de la circulación sin los elementos de protección correspondientes.

El alcohol también aparece entre los factores asociados a los siniestros viales. En este punto, distintas organizaciones han cuestionado la eficacia de los controles y reclamado un mayor fortalecimiento de los mecanismos de fiscalización. Estas afirmaciones corresponden a sectores de la sociedad civil y no deben confundirse con una conclusión oficial sobre las causas de todos los accidentes.

Más allá de las distintas posiciones sobre los controles, los datos expuestos desde el Hospital de Trauma muestran una realidad difícil de ignorar: los accidentes de tránsito no terminan necesariamente cuando la víctima abandona el lugar del choque. Para miles de personas, las consecuencias pueden extenderse durante meses, años o incluso durante el resto de sus vidas.

El desafío para las autoridades pasa así por reducir la cantidad y gravedad de los siniestros, fortalecer los controles y la educación vial, mejorar la capacidad hospitalaria y garantizar los insumos necesarios para atender a quienes resulten lesionados.

Mientras tanto, cada paciente grave representa no solo una emergencia médica y un drama familiar, sino también una demanda considerable de recursos públicos. La combinación de jóvenes víctimas, discapacidad permanente y elevados costos de internación convierte a los siniestros viales en un problema sanitario, social y económico de gran magnitud para Paraguay.

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